El problema sigue ahí

El problema sigue ahí

Abril 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

“No hablo porque me matan”. Lo escribe un comentarista en una de las dos entregas de las investigación titulada ‘Corrupción, el otro cáncer de Buenaventura’ publicada el 6 y 13 de abril en El País. Lo escribe después de ver las indignantes imágenes que en facebook colgaron en plena campaña contratistas amigos del poder, ofreciendo lechona a cambio de votos. En Buenaventura el silencio reina frente a los abusos. Miedo que va de la mano de la inoperancia de los organismos de control. Grave porque, aunque suene duro, tanto daño hacen los corruptos como los que asesinan con escabrosa sevicia.La ciudad lleva 66 días intervenida, con un balance positivo en reducción de homicidios, pero ensombrecido por hallazgos como un desmembrado, un degollado y cinco homicidios en Semana Santa. Ya anunciaron parte de la inversión social, que al parecer son proyectos que ya estaban aprobados en otros Conpes. En el Congreso, la noche del martes se dio un agitado debate, en el que se cuestionó que se esté haciendo política electoral, pero que los problemas de fondo no se atienden. La verdad, me importa cinco si hacen política con Buenaventura siempre y cuando el Presidente candidato sea capaz de acabar la corrupción y la violencia. Y si de algo sirvió el debate fue para recordar que el único puerto que no tiene acueducto y alcantarillado es Buenaventura. Sumémosle a ello que la inversión en redes y mejoras para el acueducto, con los $54.000 millones que en aportes han entregado los usuarios por años y los $43.000 millones del Plan Carrasquilla no se ven. Que hay muchas inquietudes sobre Hidropacífico, el operador, diseñador e interventor del acueducto. Eso, además de que las denuncias sobre la politiquería y los manejos turbios en el puerto son eternas. Recordemos que hace un año fue asesinado en Cali el concejal de Buenaventura Stalin Ortiz, cuyo crimen aún no ha sido esclarecido, casualmente después de decir que viajaría a Bogotá a denunciar la pérdida de recursos del Hospital Luis Ablanque de la Plata. De buena fuente supe que las ediciones de El País con las investigaciones sobre los dineros de la educación que se esfuman en contratos de cobertura y la de los contratistas que solo les cumplen a los políticos (las pueden consultar en la página web de El País) fueron compradas al por mayor en el Puerto, al mejor estilo de Pablo Escobar. Hoy sigo pensando, con dolor y rabia, que el problema sigue ahí, andando en carros blindados, haciendo de las suyas. Y aguardando a que se aburran y se vayan los de la intervención. Porque mientras tengan organismos de control de bolsillo, no habrá investigación que sirva. ¿Será consciente el Gobierno de que su intervención debe trascender la militarización, que debe hacer inversión social y extirpar esa corrupción enquistada en el Puerto? Porque eso es lo que de verdad está matando a Buenaventura.

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