El misterio Colmenares

Febrero 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

¿Se suicidó o lo mataron? ¿Fue víctima de una pelea de celos que se salió de las manos? ¿Perdió el conocimiento y cayó al caño del Parque El Virrey de Bogotá? ¿Estaba tan deprimido que se quitó la vida? ¿Lo mataron y al sentir el miedo de ver sus vidas destrozadas, sus victimarios inventaron un suicidio?No hay duda. Por encima del desgaste mediático que producen novelas tan cínicas como la del ‘psiquiatra de la ternura’ Luis Carlos Restrepo, hay un caso que concita el interés general: la extraña muerte del estudiante de la Universidad de Los Andes Luis Andrés Colmenares, ocurrida en la noche del Halloween del 2010. Caso que este mes sufrió un viraje, con el cambio del testimonio de uno de los testigos y que el 27 de febrero tendrá una audiencia crucial, cuando un fiscal exponga 53 entrevistas y 24 evidencias que ha recogido para desvirtuar la tesis del suicidio.No hay duda. El caso Colmenares despierta interés, por el halo de misterio que lo rodea. Porque los enjuiciados son un grupo de universitarios. Porque se cree que algo grave ocultan, tras un pacto de silencio que aparenta resquebrajarse. Y porque detrás del expediente está el drama de una familia, que busca resarcir la dignidad de su hijo ausente. Estamos frente a una pelea de pesos pesados del Derecho: Jaime Lombana (abogado de los Colmenares) y Jaime Granados (abogado de Laura Moreno, una de las señaladas). Y es tremendo reto judicial también, porque el caso tiene todos los elementos para convertirse en un ‘best seller’ policiaco: ¿Qué tan cierto es que ‘alguien’ quiso cambiar el fiscal? ¿Qué tanto influyó que la alcaldesa de Chapinero dijera que Luis Andrés se había suicidado, desechando que en su jurisdicción ocurrió un homicidio? ¿Qué tan ‘relevantes’ son los golpes en el cadáver que reveló la necropsia, para descartar el suicidio? ¿O qué tanto influye que Carlos Cárdenas, el ex de Laura Moreno (la chica que salía con Luis Andrés el día que murió) haya dicho que no estuvo en la discoteca en el Halloween, mientras que meses después admitió que sí.Un país entero quiere saber la verdad. Como si la verdad de los Colmenares purgara las culpas de tantos casos perdidos o archivados en los anaqueles del tiempo. Creo que ahí, en el dolor que nos produce ver una justicia embolatada, está la explicación de nuestro interés en esta historia. Quizás con la ilusión de ver la justicia y también por esa condición innata de jueces que tenemos.Al final, lo que más duele es la tragedia de esa familia que hizo de la Fiscalía su segundo hogar. De Oneida, la mamá que sueña todas las noches con el hijo que perdió; que se abriga con la bufanda de ‘Luigi’ y que convirtió su habitación en un altar inamovible.Tengo obsesión por este caso. Quizás me envuelve una solidaridad inmensa con esa madre que escucha a su hijo en sueños. Y siento, como ella, que aún no se ha dicho toda la verdad de la triste historia.

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