El mensaje de Natalia

Enero 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

¿De qué está hecha una mujer a la que un desgraciado deja muerta en vida y es capaz de renacer, como el Ave Fenix, de las cenizas? ¿Cuánta resistencia hay en esa menuda y frágil figura que alguna vez fue modelo y hoy más que eso es una inspiración? ¿Qué extraña fuerza de sanación la pone de nuevo en pie, la libera de sus temores y le permite mostrarse al mundo libre de máscaras? El mensaje de Natalia Ponce de León cala en el alma. Quizás ella no alcance a comprender lo que su historia significa para muchas mujeres y más aún para quienes como ella han sido víctimas de uno de los delitos más atroces de este mundo, que no deja de sorprendernos de cuánta maldad y, paradójicamente, cuánta esperanza puede albergar. El lunes --cuando apareció ante las cámaras con su rostro al descubierto, orgullosa de impulsar la ley que aumenta las penas contra los ataques con ácido-- el país se impactó al verla. Pero más que eso, más que la curiosidad de ver los logros de las 20 cirugías que le han practicado, lo que a muchos nos quedó en la memoria fue su valentía, su fuerza, sus palabras.No han faltado quienes en ese afán tan humano de destruir al otro opinen que es una niña rica bogotana y que para ella todo es más fácil. O que mientras ella se roba el show, hay decenas de mujeres pobres, víctimas de ataques de ácido, abandonadas y con el rostro y la vida destruida.Es claro que no podemos olvidar las otras víctimas, que son más de 900 en el país. En Cali está Yolima, una mujer de Alto Nápoles que todos los días enfrenta una lucha para sacar adelante a sus dos hijos. Y en Colombia han liderado la batalla por visibilizar este crimen Elizabeth Ruales, Gina Potes, Sandra Peña y Angie Guevara. Aún les queda mucho por alcanzar, como que haya más pabellones dónde rehabilitarse, dónde reconstruirse. A Natalia, por ejemplo, le faltan una decena de cirugías. Pero ella, como una guerrera valiente levanta su cara y dice “me siento bonita”. Y luego, en una entrevista otorgada a Caracol Radio, agregó: “El odio, el ego y la venganza son los problemas más grandes del mundo. Nunca va a llegar la paz si el ser humano sigue en esa condición de ‘yo soy más’, la codicia, la avaricia. Ya Dios y la vida se encargarán de castigar a ese hombre (su agresor) y a todas las personas que han sido tan malas en el mundo. No me puedo gastar la vida pensando en cómo lo voy a destruir. Tengo que salir adelante y seguir y bueno voy muy feliz. Soy una mujer contenta”.No hay duda, las secuelas del ácido ya no están en su corazón. Por eso se siente bella, por eso la vemos bella. Por eso hoy escribo sobre ella. Porque como mujer me enorgullece, me emociona. Dios te bendiga, Natalia Ponce de Léón, porque tu mensaje nos reconforta y nos hace pensar que aunque a veces parezca que todo está perdido, como dice la canción, siempre hay por quien vivir, por quien luchar.

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