De masacres y otros vídeos

Diciembre 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Tres sicarios ingresan a una discoteca, asesinan a ocho personas y lo ocurrido queda registrado en las cámaras del lugar. Una guerrillera graba un enfrentamiento con el Ejército y su propia muerte. Dos ladrones irrumpen en un supermercado, disparan y se van. En un barrio se registra un tiroteo, que es presentado en televisión, en la franja del mediodía de un fin de semana, cuando muchas noticias son casi siempre las mismas: vídeos y más vídeos de disparos, ladrones y huidas.La reflexión viene a propósito del éxito de dichas imágenes tanto para el rating como para el flujo de tráfico que generan en redes sociales y en los portales de todos los medios. Imágenes que muchas veces no aportan ningún insumo probatorio a un proceso judicial (lo que medianamente las justificaría) y que solo son filtradas para quedar bien con los reporteros. A raíz del rotundo éxito que obtuvo la difusión del vídeo de la masacre en la barra La 44 de Cali, como una especie de catarsis y reflexión ciudadana indagué la percepción de la gente que compartió y no compartió el mismo. Estas son algunas conclusiones: “Compartí el vídeo para que vean a esos matones, para al menos tener cuidado, porque la justicia en este país no sirve para nada”. “El vídeo golpea a Cali en su imagen internacional, pues lo replicaron muchísimos medios foráneos”. “Qué pesar donde va mi Cali”. “Impresionante. Sé que muchos como yo se preguntaron cómo sucedieron los hechos”. “Ya es bastante fuerte saber que hubo una masacre. El ver cómo matan solo es morbo”. “Qué vergüenza buscar audiencia con la desgracia ajena”. “Es necesario verlo para conocer de cerca la realidad”. “El vídeo fue pasado en horario familiar y es un acto de irresponsabilidad permitir que los niños tuvieran la oportunidad de ver semejante masacre”. “Una gran cantidad de niños desprotegidos en las zonas de ladera y del distrito aprendieron muchísimo: así se comete una masacre, hágalo usted mismo”. “Esos muertos y heridos tienen familia, ¿sabemos cuánto dolor causamos?”. “El problema no es si se lo dan a RCN primero, el problema es que no se ha contado todo sobre el caso”. “Vídeos como estos sirven no solo para aprender cómo operan los 'malos', sino también cómo sentir más miedo”. Para el antropólogo Jesús González, la difusión del vídeo genera dos efectos: Uno, la pedagogía del miedo, que no es más que legitimizar el estado de delincuencia, de sentirse inerme. Y dos, la espectacularización del delito: se muestra, se socializa, además puede ver ahí cómo se organiza un operativo. ¿Qué pasa con una sociedad que se obsesiona con imágenes de terror? Para González, “vivimos en un régimen autoritario, donde reina el arma. Y el mostrar dichos vídeos valida ese rasgo de identidad: nos matamos. Se reproduce la lógica de la muerte y se agrede la dignidad de las familias de las víctimas”. Suficiente ilustración. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

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