Cuentos de Blackberry

Cuentos de Blackberry

Marzo 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

“Garavito está libre”. “Hay un bus del MÍO cargado de explosivos”. “Dos hombres le apuntaron con una pistola a una señora en el MÍO y la atracaron frente a todo el mundo”. “Evacuación en Unicentro por bomba en el parqueadero”. “No tome agua de la llave, porque tiene cianuro”. “Murió Chespirito”. Y también “murió Timochenko, en Venezuela”. “Es cierto: destituyeron a Useche”.¡Puro cuento! Lo que no es cuento es que no hay día en que un mensaje de este tipo no aparezca en las distintas plataformas de las redes sociales (dígase Blackberry, Twitter, Facebook, entre otros). Y el efecto es tal, que en media hora la mitad del país le está preguntando a la otra mitad que si es cierto que el mayor violador de la historia de Colombia anda libre. O, para no ir más lejos, media Cali le pregunta a la otra que si es cierto que hay ‘un MÍO’ cargado de explosivos. Entonces, nos pasamos el día preguntando si lo que ‘fulano’ le dijo a ‘mengana’ que le dijo ‘sutanejo’ es cierto. Como para salir de la dudita, acudimos a los periodistas o a la Policía para que digan si es cierto o falso que hay una bomba en el MÍO o que soltaron a Garavito. No vamos a desconocer el valioso poder que tienen las redes sociales. Ni a hacer la de muchos, que prefieren mantener en la caverna, antes que subirse a la era digital. El mundo cambió y con ello, las formas de relacionarse, de informarse. Cosa muy distinta es que más de uno mantenga abstraído del mundo real, por andar en la nebulosa. En el caso de quienes manejan información, es obvio que antes de publicar hay que verificar lo que rueda como bola de nieve en Blackberry. No vaya a ser que terminen legitimando algo que no es cierto. Caso reciente: la polémica entre El Tiempo y el periodista experto en redes sociales Víctor Solano, quien compartió en Twitter “un link que le pasaron no menos de 12 tuiteros” (publicado originalmente en Facebook), en el que aparentemente se mostraba “la historia en la que se presume de un posible montaje por parte de un fotógrafo” para hacer una foto donde se ve un hombre asaltando una caja en una estación del Transmilenio. La imagen salió en primera página. Solano, luego de ver un video que muestra al reportero huyendo del ataque de los vándalos, ofreció disculpas en su blog y borró el tweet de la discordia.La lección es clara: mucho hay que reflexionar frente a ese mar de pasiones desbordadas que corre a diario en redes sociales. Y controlar esa paranoia colectiva, propia de un país violento, antes que convertir en una bomba, lo que era una mentira más. De lo contrario, a los mensajes de Facebook, Twitter o Blackberry les terminará pasando lo del pastorcito mentiroso: tantas veces soltaron a Garavito o envenenaron el agua de Cali, que el día que aparezca un ‘lobo real’, nadie creerá. Eso, por andar repitiendo como loros lo que hace tanta bulla en el mundo virtual.

VER COMENTARIOS
Columnistas