¡Cuáles hinchas!

Mayo 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

No hay una sola semana que este país no registre noticias que tengan que ver con la barbarie de algunos mal llamados hinchas de los equipos de fútbol colombiano. La última ocurrió en la madrugada del martes, en Puebloviejo, Magdalena, donde hubo machetes, cuchillos y armas de fuego y los protagonistas fueron hinchas del América, que regresaban por tierra a Cali, tras el partido contra el Barranquilla.¿Y qué tal las vergonzosas imágenes, repetidas por televisión en todo el continente, de unos hinchas del Nacional en el Perú, acabando con el comercio de Lima? ¿O los disturbios de los hinchas del Santafé en Paraguay? ¿Y la gresca que armaron los del Deportivo Cali y el Boca en pleno centro de Buenos Aires, todos estos ocurridos en partidos de Copa Libertadores?Más que vergüenza lo que producen esas noticias es indignación. Porque mientras en muchas escuelas de distintos rincones de Cali cientos de niños sueñan con ser futbolistas, miles de desadaptados disfrazados de barristas destruyen a pedazos ‘el mejor espectáculo del mundo’.Este martes, el Ministro del Interior anunció la carnetización de hinchas en los principales estadios del país a partir de septiembre; anuncio del que se ha hablado por aaaaños, así como de las medidas que penalicen los delitos cometidos por vándalos. Dijo también que habrá cámaras con identificación facial en los estadios y que se creó un subcomité para revisar el endurecimiento de penas a aquellos delincuentes que se hacen llamar hinchas. Y aunque por fin se sancione y se trate de controlar a las barras bravas, de poco servirá mientras los equipos sigan alcahueteando con pasajes, viáticos y recursos a los integrantes de las mismas, sin hacer un trabajo serio que garantice que sus patrocinados no sean los mismos que acaben con las calles de Lima. Porque los directivos del fútbol colombiano poco han hecho para acabar con un problema que atenta contra su propio negocio. Porque además de los enfrentamientos entre barristas, es de conocimiento que entre algunas barras hay problemas mucho más complejos como el microtráfico y la comisión de delitos como homicidio y robos y eso parece importar poco a la hora de sumar hinchas que llenen tribunas. Así que si de verdad le van a meter la mano a la violencia en el fútbol, tendrán que hacer mucho más que entregarles carnés a las barras bravas o tomarles foticos a los que se porten mal. Y para ello tenemos que trabajar todos: familia, educadores, gobierno, autoridades policiales y, ojo pues, los dueños del negocio. Mientras tanto, dejemos de llamarles hinchas a vándalos, jíbaros y delincuentes que se camuflan entre la gente buena que todavía le queda a las golpeadas barras de este país, donde el fútbol hace mucho tiempo dejó de ser lo que debía ser.Sigue en Twitter @pagope

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