Buenas personas

Enero 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Trabajo duro y soy buena persona: dos frases que el alcalde de Cali, Maurice Armitage incluyó en su discurso de posesión, en redes sociales y en mensajes en el CAM. Dos frases que se convierten en todo un reto para una administración que en sus inicios ha insistido en marcar distancia con los vicios de la política.El llamativo mensaje, muy del calibre de Armitage --emotivo, sin tecnicismos y tan vehemente al hablar que a veces parece estar regañando-- evidencia el estilo que impuso en campaña y en sus primeros días como administrador, so pena de quienes esperan que recite cifras y soluciones como un político experto en medios, lo que definitivamente no hará, aunque lo arrinconen y lo fatiguen, como ya le ha pasado.Ojalá haya medido el Alcalde la dimensión del compromiso de esas dos frases con la ciudad; porque si bien está claro que hay que bajarle a las expectativas de muchos con lo que será su mandato, él mismo ha dicho que no es Mandrake, el decirles a los caleños que él y su equipo van a trabajar duro y encima serán buenas personas, es quizás un reto más grande que acabar con el caos vial del sur, hacer que funcione la rumba hasta las 4:00 a.m. sin que aumenten las muertes violentas; generar empleo o que el MÍO se convierta en un medio de transporte eficiente para los ciudadanos y rentable para los operadores.No nos digamos mentiras. Lo que en apariencia resulta una obviedad (todos debemos trabajar duro y ser buenas personas) a veces resulta tan exótico en la vida pública... Y para ser justos también en las empresas privadas, donde a la gente se le aplaude por cumplir con lo primero y se le exonera de lo segundo o viceversa. O lo que es peor: los que creen que por ser unos duros les tienen que aguantar la desfachatez y pueden olvidarse de ‘la tontería’ esa de ser buenas personas.Tampoco vamos a aplaudir al inepto, o al que no se le conoce ningún logro más que ser amable. O al que no tiene talento pero es muy ‘buen mozo o moza’, como dice la canción. Y menos, al chupasangre, que presenta informes bien hechecitos por terceros y saca pecho y sonríe. O al que parece caído del zarzo, pero va ahí, calladito, vendiendo una imagen de buena gente, que no es más que una fachada.No nos vamos a los extremos. No hay que ser workaholic (adictos o enfermos al trabajo) ni Miss Simpatía. Pero sí vale la pena preguntarse, a propósito de la invitación del Alcalde a los suyos, qué tan bien y de qué manera hacemos lo nuestro. Y a Maurice Armitage y a su equipo de gobierno recordarles que tienen más de dos millones, cuatrocientos mil caleños que estaremos muy atentos a que cumplan con la palabra empeñada. Y que esperamos que la romántica frase del discurso, “trabajar duro y ser buenas personas”, no se quede en mera retórica.

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