¿Todo vale?

¿Todo vale?

Abril 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

Todo vale es una frase que acuñaron algunos políticos para criticar a otros sobre la base de que las decisiones pragmáticas no son deseables. La cuestión de fondo es si el fin justifica los medios. Cabe, por supuesto, el análisis de cuáles medios y con qué fines. El Presidente dice que el proceso de La Habana es para “pasar de las balas a los votos”; dice que las víctimas quieren justicia, pero que los que pueden ser víctimas piden una paz negociada para evitar ser víctimas; es decir que la Paz se opone a la Justicia. A muchos les parece bien, pues consideran que la Paz, como fin, es suficiente para avalar todos los medios. Así mismo respaldan que el Fiscal diga que mientras no haya condenas, podemos hacer de cuenta que no hubo delitos de lesa humanidad.Con ese mismo argumento, la Paz como fin, también algunos apoyan que nuestro Presidente -elegido con los votos uribistas- se haya unido al clan chavista, y con el club de la Unasur pose en la foto de posesión de Maduro; que quedará como recuerdo para el futuro, del día en que Latinoamérica fue cómplice de la caída de la democracia en Venezuela.Las grandes cuestiones son siempre una buena ocasión para jerarquizar los valores. ¿Paz vs. Justicia? ¿Paz nacional vs. daños en democracias extranjeras?Estas parejas pueden tener un fácil ganador, pero es posible complejizarlas si se incluyen factores reales que disminuyen la abstracción. ¿Reducción de la violencia con concesiones a los violentos vs. Violencia con justicia inoperante? ¿La ilusión de la potencialidad de justicia en medio de la violencia por delincuentes comunes y las Farc vs. Acabar la franquicia de las Farc, y tener la violencia cometida solo por delincuentes comunes, otorgándole representación política a los terroristas de las Farc? ¿Venezuela con el chavismo imponiendo una pax romana y sin democracia vs. Venezuela con el chavismo incendiando la democracia?Los escenarios posibles son mucho más complejos, ninguno ofrece justicia, ninguno incluye la paz, ninguno el bienestar inmediato de Venezuela, ninguno un final feliz. La cuestión primordial es que hay valores por los que vale la pena luchar. Uno de ellos es la democracia, es el sistema que permite el debate civilizado de las opiniones y la elección del sistema más convincente; pero sobretodo la certeza de que si este no funciona será posible cambiarlo.El Chavismo le mostró al mundo que es posible acceder al poder por vías democráticas y aferrarse a él por cualquier método. Una vez se ganan las elecciones se hacen reformas para perpetuar una sólo doctrina y se elimina la posibilidad de que alguna otra pueda derrocarlo. El proceso ha sido lento, bien concebido, y hoy vemos cómo los escrutadores de la democracia venezolana no sienten vergüenza en tomar partido por uno de los contrincantes. Es evidente que todas las instituciones están cooptadas, que no hay derechos ni garantías para la oposición. Con esta manera de proceder la democracia está muerta. La Unasur, siempre fiel a la ideología y no a la democracia, sancionó a Honduras y a Paraguay por usar métodos constitucionales que afectaban a la izquierda; y hoy avalan el exabrupto venezolano que la favorece. ¿Alguien no entiende por qué hay afán de que las Farc entren en la política? ¿Alguien aún no ve la amenaza que ellos suponen para nuestra democracia? ¿Aún consideran que una paz abstracta-inalcanzable justifica una amenaza real y evidente a la democracia colombiana?

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