Subversión de la derecha

Subversión de la derecha

Mayo 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

La izquierda ha sido asociada con movimientos sociales, con la protesta y la movilización cívica en contra de los poderes dominantes. Es interesante notar que hoy en día esas mismas formas han sido adoptadas por los movimientos más conservadores. La derecha históricamente ha optado por mecanismos basados en la institucionalidad, la normatividad y el apego a una noción de orden; ahora, en cambio, se ha vuelto beligerante y está optando por expresiones sociales, protestas organizadas y otros sistemas para sublevarse contra el poder.El primer episodio interesante es el proceso de revocatoria del mandato de Petro. La ciudadanía interesada, que no es de izquierda, se mostró incómoda con la idea de revocar al alcalde. No se encuentran satisfechos con la gestión, consideran que la ciudad va mal y que le convendría el cambio, sin embargo algo les molesta de la figura revocatoria. Es difícil entender por qué la utilización de un mecanismo de participación ciudadana establecida por la Constitución, que ha sido usada en otras ocasiones, genera tanta resistencia entre quienes están descontentos con el Alcalde. Especulo que se trata de una contención propia de quienes aceptan las derrotas electorales y son respetuosos con los resultados. Hay algo subversivo en la revocatoria, pues tiene elementos de protesta, de movilización ciudadana, que en general no han sido frecuentes en quienes hoy la promueven. Las manifestaciones contra el chavismo en Venezuela son otra muestra de esta transformación. El pueblo venezolano se ha expresado; no solo los rojos chavistas salen a la calle a expresar apoyo al gobierno, sino que la oposición ha tenido que mostrar su presencia a través de gigantescas congregaciones. Ante las denuncias de fraude que realizó Capriles, los votantes afines salieron a la calle con la intensión de hacerse sentir. Duraron poco, pues la violencia amenazó los eventos y fue necesario suspender el despliegue social para proteger la estabilidad y la vida de los integrantes del movimiento. El tercer episodio que vale la pena resaltar es la actitud de los gobiernos de izquierda frente a este nuevo fenómeno social adverso. En general, los gobiernos tienen que soportar las manifestaciones y tienen que darles un manejo respetuoso. Cuando los gobiernos son de derecha, los protestantes se sienten representantes del descontento social; y se critica cualquier actitud que toma el gobierno para contenerlos. Sin embargo, cuando el gobierno es de izquierda, se defiende del despliegue social en su contra, aduciendo que son ellos, los gobernantes, quienes tienen la representación social y que los otros no constituyen un movimiento importante; incluso los califican como conspiradores o representantes de intereses oscuros.En el caso de Bogotá, el alcalde Petro ha sido agresivo en descalificar a quienes promueven la revocatoria. Insiste en que no hay un movimiento social, sino intereses oscuros y mezquinos. Maduro, de igual manera, los llama burguesitos; los agrede, irrespeta sus derechos, y descalifica a sus líderes con argumentos personalizados y amenazas directas. Este cambio de papeles conviene a ambos sectores políticos, para ver el mundo desde orillas distintas. Los movimientos sociales pueden tener diversos orígenes políticos y los gobiernos sin distingos de ideología tienen la obligación de respetarlos y velar porque sus derechos se mantengan incólumes.

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