Otros disparos de Navarro

Febrero 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

Quienes hacen parte del quehacer político están abiertos a la discusión de sus decisiones; como mi abuelo, el expresidente Guillermo León Valencia no está vivo para avivar el debate, me tomaré la vocería para responderle al señor Navarro, que lo calificó como el peor presidente de Colombia.Sea lo primero resaltar que parece natural que el presidente Valencia no sea bien recordado por los militantes de los grupos alzados en armas, pues él fue contundente en el ejercicio de la autoridad. En aquellos lejanos tiempos los terroristas ocupaban puestos, pero en las cárceles. Sus ejecutorias contra la violencia lo hicieron merecedor del título de Presidente de la Paz. Al final de su gobierno no hubo ni un solo policía muerto por acciones violentas. La paz se hizo en defensa del pueblo raso, pues los sediciosos de hace 50 años –como los de ahora- abrían sobre el suelo de Colombia surcos regados por torrentes de sangre campesina.Lo acompañaron en su gabinete ministerial figuras cimeras de todos los grupos políticos que configuraban el espectro político de la Nación; y es necesario reconocer esos nombramientos como su primer acierto, pues configuró un gobierno con todas las tendencias. Con ellos Valencia alcanzó ejecutorias memorables.Fue Belisario Betancur su ministro de Trabajo y basta recordar que los grandes líderes sindicales de su época, Tulio Cuevas, presidente de la UTC y José Raquel Mercado, presidente de la CTC, dijeron sobre Valencia que nunca, bajo ningún gobierno, la clase trabajadora había obtenido tantos beneficios y respaldo. Pero es apenas natural que el señor Navarro no quiera recordarlo, pues el M-19 secuestró y asesinó al que fuera el presidente de la CTC. Un crimen atroz del que también salieron impunes el señor Navarro y sus amigos.Con su ministro de Minas, Juan José Turbay -gran líder de la izquierda nacional del MRL-, determinó que los obreros de Ecopetrol participaran en un porcentaje de las utilidades generadas por la empresa.El celebrado doctor José Félix Patiño, quien fuera ministro de Salud, logró con Valencia la aprobación de las drogas genéricas, lo que significó el acceso a los remedios para los más pobres. Y también para ellos, se eliminó la cuota inicial de las viviendas populares y se construyeron más casas que en cualquier gobierno que lo precediera.La conformación de la Junta Monetaria -antecesora de la actual Junta del Banco de la República- llevada a cabo con su ministro de Hacienda, Carlos Sanz de Santamaría, cambió el manejo de la política económica y monetaria. Con el ministro de Educación, Pedro Gómez Valderrama, el aporte para la educación alcanzó el 20% del presupuesto, lo que permitió mejorar y fortalecer la preparación de la juventud. La infraestructura creció con obras de magnitud: la carretera Cali-Popayán, calificada como la mejor del país en la época; el puente sobre el río Magdalena en Barranquilla y el no menos importante puente en el Ariari. En el gobierno de Valencia no eran imaginables los ‘carruseles de la contratación’. Nunca cayó sobre Valencia siquiera la sombra de una sospecha. Hubo muchos otros triunfos con los grandes hombres que lo acompañaron, pero el espacio me impide avanzar. La gesta política de Valencia -hecha con la fuerza de su palabra- está abierta al juicio histórico. El señor Navarro, que logró figuración como parte del M-19 -responsable de secuestrar, asesinar y de la toma del Palacio de Justicia pagada por Pablo Escobar para silenciar a los jueces-, tuvo resultados que se salvaron del juicio de la justicia.

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