La reelección

La reelección

Mayo 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

Muchos especulan que el presidente Santos optará por la reelección; tengo la impresión contraria. Santos ha iniciado un recorrido por Colombia para que los ciudadanos de las regiones lo conozcan y vuelvan a votar por él. El Estado derrochón y burocrático se explaya en regalos, puestos, eventos y publicidad para tratar de mostrarle al país que todo lo que vive, son solo percepciones. El gobierno pretende usar el presupuesto nacional para demostrarles a los colombianos que lo que ven, viven y sienten, son errores; porque el país está mejor que nunca. Esta práctica no ha sido ajena a Colombia. Durante mucho tiempo, oír a un presidente era un ejercicio de ficción; se referían a unas realidades que en nada se parecían a las que nos toca vivir. Uribe fue el primer mandatario en años que reconoció las fallas, que no escondió los problemas; habló de ellos y planteó alternativas para solucionarlos. Creo que el país desde entonces, cambió; no está dispuesto a comprar estas ficciones hechas eslogan donde el país se ve como el Japón de Suramérica o que sostienen que la economía vive un buen momento justo cuando hay un desplome de 11,5% de la producción industrial.El esfuerzo de Santos para posicionarse ante la opinión pública no será suficiente para superar la pobre ejecución de su gobierno. Además impera sobre quiénes fueron sus electores el sentimiento que Santos traicionó el mandato para el que fue elegido. La manera como se negocia con las Farc y la garantía de la seguridad eran asuntos primordiales para los votantes, en su mayoría uribistas. Ambos aspectos fueron dejados de lado: la seguridad se desmejora en todo el territorio nacional: paros armados, asesinatos, extorsiones, secuestros, sevicia contra los militares. Mientras que las Farc se han vuelto interlocutores válidos sobre las políticas del agro, y lo que es más, Santos les ofrece cambiar balas por votos; y su ministro Carrillo, insiste en que si quieren hacer cambios tendrán que ir a las urnas. Un proceso de negociación en esos términos no le gusta al país, lo dicen las encuestas. Los colombianos queremos paz, pero sabemos que aquella no se obtiene por la firma con las Farc. Y si bien reconocemos que la dejación de armas de esos narcoterroristas es importante, no estamos dispuestos a aceptar su participación en política, ni mucho menos que no vayan a la cárcel.El gobierno intenta mantener tranquilos a los colombianos diciendo que los resultados que se anuncian del proceso de paz, son exageraciones del uribismo. Un gobierno que no es franco. Por un lado, dice que no habrá impunidad, y al mismo tiempo, les ofrece participación política; dice que no habrá impunidad pero aprueba el Marco Jurídico para la Paz; dice que no habrá impunidad, pero habla de subrogados penales; dice que no habrá impunidad, pero dice que la justicia no puede ser impedimento para la paz. Santos cree que su negociación con las Farc podrá avanzar con la velocidad suficiente para garantizar su reelección. La ecuación política no es del todo correcta. Tal vez logre firmar, pero debe tener cuidado en qué firma, porque si mantiene su palabra tendrá que consultar la voluntad popular para refrendar el acuerdo; y si se excede en concesiones los colombianos no lo aprobaran.Santos no podrá ir a la reelección, tendrá que dejar avanzar a otro, seguramente Vargas Lleras. Y este no la tendrá fácil a la hora de enfrentar su posición frente a la negociación; si la generosidad laxa del gobierno sigue avanzando, incluso Vargas Lleras tendrá que apartarse de este gobierno.

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