Josefina Valencia de Hubach

Josefina Valencia de Hubach

Septiembre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

No deja que ser impresionante de que cuando Rousseau escribió “El hombre ha nacido libre y, sin embargo, vive en todas partes entre cadenas” se refería precisamente a ellos, los hombres, de género masculino y de una sola raza. Las mujeres y los esclavos no hacían parte de los reclamos por la igualdad. Éramos humanos de segunda, sin derechos políticos, ni patrimoniales. Tuvieron de pasar todavía años antes de que la igualdad material fuera una realidad. En algunos países se concedió primero el sufragio a las mujeres y luego a las otras razas, y en otros, en cambio, las mujeres fueron el último grupo en recibir esa igualdad. En Colombia el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres fue especialmente tardío; tuvieron que pasar 166 años desde esas revoluciones del siglo XVIII que dieron lugar a los derechos del hombre y del ciudadano. El primero de diciembre de 1957, votaron por primera vez las mujeres en Colombia, fruto del esfuerzo de varias mujeres que enfrentaron los prejuicios y las reiteradas formas sociales que les impedían no sólo votar, sino ejercer liderazgo y vocería política. Hoy rindo homenaje a Josefina Valencia de Hubach, una de las líderes del movimiento que conquistó los derechos políticos de las mujeres en Colombia, pues el próximo 23 de septiembre se conmemoran 100 años de su nacimiento.Josefina lideró con Doña Berta y Esmeralda Arboleda un proceso político impresionante, donde ellas mismas fueron políticas militantes, contrariando las costumbres de la época, para abrirnos las puertas a las que hoy ejercemos nuestros derechos políticos inconscientes acaso que hace menos de 60 años carecíamos de ellos. Josefina fue la primera ministra y gobernadora del género femenino, fue pionera en el congreso y en la vida internacional de las mujeres colombianas. Hija del Maestro Valencia disfrutó de la cultura de una casa donde la diversidad política era el resultado de la educación en la libertad y la preocupación genuina por el bienestar del país. Su hermano el presidente Valencia era conservador y fue figura clave para el derrocamiento del Rojas Pinilla, con quien Josefina tuvo una cercanía política tan efectiva, que muchos atribuyen el reconocimiento de los derechos políticos femeninos a la influencia que sobre él ejercían las ideas de Josefina. Compartió también con su hermano Álvaro Pio, comunista convencido, que vivió su vida con austeridad material e infinitas riquezas intelectuales en la militancia pacífica y democrática de las ideas de izquierda. Amó a sus hermanas, Luz la artística y liberal, y Giomar que gozó la protección que merecen los menores. En ese ambiente de discusiones, brotes inesperados de caracteres fuertes, pasionales, inteligentes y personas comprometidas con llevar a la acción sus convecciones, creció Josefina para convertirse hoy en un icono de las mujeres con voz y voto. Será esta, mi última columna en El País, porque parto ahora a ejercer esos derechos políticos que me legara la tía Pepa. Presentaré mi nombre a consideración de los colombianos como candidata al senado en la lista que encabeza el ex presidente Uribe. Mágicamente el inicio de esta campaña coincide con los actos en memoria de Josefina Valencia que se llevaran a cabo el lunes en Popayán. El Museo Valencia celebrará que una hija de Popayán haya sido pieza clave de la emancipación femenina y con ello celebraremos también nuestra democracia. ¡Todos invitados!Les agradezco a los lectores y a este periódico el espacio y el tiempo, dimensiones del universo que también por coincidencia son las de la opinión política.

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