El fracaso diplomático

Marzo 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

Lo que está sucediendo con la Cumbre de las Américas demuestra que la política de no tomar posiciones e intentar satisfacerlos a todos, era insostenible y estaba llamada al fracaso. Una buena política exterior no es aquella que por casualidad sale bien; es aquella que ha sido planeada para obtener y mantener buenos resultados. Pretendió nuestra política ignorar enfrentamientos históricos, y al hacerlo dejó a Colombia en una mala situación en las relaciones que son relevantes para el país.La cercanía con Chávez no era conveniente para el país desde muchas perspectivas. El Gobierno venezolano ha sido cómplice y patrocinador de las Farc. Así lo acaba de volver a señalar el informe del Departamento de Estado de EE.UU.: Venezuela es un Gobierno tolerante con quienes se dedican al narcoterrorismo que asola a Colombia. Se trata además de un Gobierno de tintes tiránicos, donde son frecuentes las violaciones a los derechos de los ciudadanos y las restricciones a la libertad de prensa. Respaldarlo era una fuerte afrenta a la oposición amordazada y al pueblo maltratado. Más aún, la cercanía de Chávez con los tiranos del mundo nos hace cómplices de los peores regímenes del planeta, pues muchos son patrocinados con el petróleo que Chávez les provee. Todo ello pareció a nuestro Gobierno poco significativo.El mundo sabía que el tema de Cuba surgiría en la Cumbre de las Américas, sin embargo los colombianos no teníamos una estrategia. Ante la ausencia de decisión de nuestra parte, y la aparente alianza que tenemos con Chávez y nuestros vecinos, ellos aprovecharon para introducir el tema de Cuba y desafiar a los EE.UU. Quedamos en medio del pulso entre el Alba y los EE.UU. Y pese a los esfuerzos por eludir el asunto y los intentos por quedar bien con todos, Santos tuvo que tomar una decisión. Optó por no invitar a Cuba (lo que aplaudimos) y tratar lo imposible: que Cuba no se ofendiera con el hecho. Cuba no sólo quedó molesta, sino que además descalificó a nuestro Gobierno postulándolo como un títere de los gringos. Además rechazó categóricamente el ofrecimiento de Santos de que el tema de Cuba fuera discutido en la Cumbre.La segunda parte de la tarea, que el Alba se haga presente en Cartagena, todavía queda pendiente. Es probable que Chávez se ausente por motivos de salud. La respuesta dependerá de Correa, un presidente que ya ha sido bastante grosero con nuestro país (en su última visita dijo que las Farc no eran terroristas, y que en cambio el Estado colombiano sí lo era). Además, Correa tiene nuevas más razones para hacerle un desplante a Colombia; Roberto Pombo, director de El Tiempo, promovió la publicación de los grandes diarios latinoamericanos la columna de opinión censurada por el Mandatario ecuatoriano, movimiento que obligó a Correa a ‘perdonar’ a esos periodistas. Pero ahí no para la debacle; nuestra relación con los EE.UU., muestra síntomas de deterioro. Las ayudas del Plan Colombia se redujeron. Se les advirtió a los turistas gringos sobre el peligro de viajar a nuestro país, desaconsejándolo. El reporte del Departamento de Estado nos calificó, otra vez, los más grandes proveedores de cocaína hacia ese país, con más de 90% una cifra que históricamente venía disminuyendo.Como están las cosas nos quedamos con el pecado y sin el género: amigos -pero no mucho- de los gringos y tildados de marionetas del imperio. La Cumbre todavía está en entredicho, pero la política exterior fracasó.

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