Cumbre de poder y pueblo raso

Cumbre de poder y pueblo raso

Abril 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paloma Valencia Laserna

Tres leyes tendientes a cumplir compromisos sobre el TLC con EE.UU., fueron aprobadas de urgencia y a pupitrazo. El hecho no merecería mención si no fuera producto del frenesí que ha causado entre funcionarios del gobierno y algunos medios de comunicación la visita del Mandatario estadounidense. Las leyes son una más de las múltiples ofrendas que presentamos para exaltar al visitante. Entre las leyes aprobadas en el veloz trámite se incluyó la llamada Ley Lleras 2.0 con la que se reguló el polémico tema de los derechos de autor y la Internet. El malestar entre los entendidos en el asunto y la comunidad general es creciente. Anonymus bloqueó varios portales del Estado colombiano y circulan por Internet mensajes que los que declaran objetivo para ataques masivos.Por una parte, la ley contiene aspectos que merecían discusión profunda y seria como la que se está dando en otros países que pretenden regulaciones similares; más aún cuando propuestas similares han sido rechazadas por los Congresos de varios países, entre los cuales cabe destacar el propio EE.UU., donde se hundió la Ley Sopa. La ley parece privilegiar los intereses de unas compañías -que hacen campaña en el mundo- sobre las consideraciones que exigen las nuevas realidades que supone la Red y el interés general. Convirtió en delito prácticas usuales y corrientes de la Internet en un acto que es reprochable si se analiza desde la técnica legislativa; las normas deben ajustarse a las realidades y balancear los intereses privados con los de la sociedad. Sin embargo, ya tenemos la ley a la que seguramente no le faltaran demandas. Vargas Lleras desgastó mucho de su prestigio con esta propuesta y el método sigiloso con la que fue aprobada. Ojalá Obama la reciba con agrado.El Mandatario del país del norte encontrará además que Colombia hizo un gasto multimillonario en la Cumbre de las América; hemos sido ostentosos en las preparativos y así serán, seguramente, las atenciones. Los demás presidentes también disfrutarán de la bella ciudad de Cartagena, donde lo feo y los pobres fueron escondidos para que sólo haya brillo.Sobre la Cumbre misma no hay por qué hacerse ilusiones. La diplomacia se ha convertido, de un tiempo para acá, en el ejercicio del diálogo de adjetivos y reuniones inocuas. Pululan las fotos y las sonrisas y un delicado equilibrio donde se logran documentos llenos de lugares comunes, elaborados de tal manera que no dicen ni vinculan. Habrá una discusión sobre la legalización de la droga y repetirá lo que ya todos sabemos: que los países consumidores y desarrollados no hacen un esfuerzo equiparable al inmenso y sangriento esfuerzo de los países productores que la combaten. Habrá otro concienzudo dialogó sobre la vinculación de Cuba a la siguiente Cumbre donde no se dirá lo que todos sabemos: que Cuba es un régimen despótico y antidemocrático que viola los derechos de sus ciudadanos.Sin embargo, nos gustan estas reuniones donde la farándula política se reune. Habrá bailarines, cantantes, presentaciones, conciertos, partido de fútbol y periodistas por todas partes. Y nada es vano; el gasto ya dio su primer resultado: la carátula de la revista Time. Nuestro Santos es exaltado como el hombre que transformó a Colombia y como él mismo lo dice, sin modestia, el mejor ministro de Defensa de los últimos 50 años. Celebremos entonces, cualquier gol de Evo, porque pasada la Cumbre volverán los titulares del invierno que destruye y de la guerra que nos desangra.

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