Quemar mujeres...

Quemar mujeres...

Julio 27, 2017 - 11:45 p.m. Por: Ossiel Villada

Tres mujeres, cada una con una historia de dolor a cuestas, fueron protagonistas de los titulares de las noticias ayer en Colombia. Y una vez más, como es ya costumbre, este país desnudó las miserias que guarda en el alma al hablar sobre ellas.

Katherine Martínez, una voluptuosa modelo caleña, fue noticia porque protagonizó un video viral en el que ella aparece haciendo un improvisado show de ‘striptease’.

No, eso no pasó en un lugar privado, ni fue resultado del ejercicio del derecho al libre desarrollo de su personalidad. Ocurrió en una estación de Policía. La jauría de hombres que le exige a gritos que se desnude está conformada por uniformados de esa institución. La mujer está esposada, al parecer bajo los efectos del alcohol y en estado de indefensión. El policía avispado que grabó el video decidió que había que mostrárselo a todo el mundo.

La versión del Comandante de la Policía es que ella llegó a la estación y “empezó a despojarse de sus prendas y a hacer actos obscenos”. Y sus hombres -pobrecitos ellos tan estresados, supongo yo- cometieron la ‘ligereza’ de hacerle el video y difundirlo.

La versión de ella es que los Policías le exigieron ese show como condición para dejarla ir.

Resultado: la modelo fue ‘quemada viva’ en la hoguera de las redes sociales. El tribunal de Facebook juzgó que, además de ya padecer su laberinto personal, ella se merecía todo el peso del escarnio público por los siglos de los siglos amén. Y los policías, de quienes no sabemos ni sus nombres, simplemente “deberán enfrentar los procesos disciplinarios correspondientes”, según su Comandante. El país de la equidad.

El segundo caso está en Medellín. Allá vive ahora Daniela Ospina, hoy exesposa de James Rodríguez. Hasta el miércoles, ella era considerada por este país como una de esas niñas juiciosas y calladitas que muchos señores quieren como esposa y muchas señoras como nuera.

Pero desde ayer, gran parte de ese mismo país cree que ella es una “bruja” a la que hay que quemar. Y James, su víctima. Basta una mirada a las redes sociales para ver la cantidad de diatribas que recibió Daniela por haber decidido divorciarse.

Como si ella tuviera que pedir permiso en Twitter e Instagram para definir su vida. Como si hubiera cometido un delito. El país justo.

La tercera noticia ocurrió en Bogotá. Pero hoy ya casi nadie habla de ella. La magistrada del Consejo de Estado Stella Conto reveló que fue víctima de violencia psicológica por parte de su marido.

En su casa, como en tantas, la chequera era tan abultada como el maltrato. Durante largos años, dijo en la radio, soportó el desprecio de un hombre que la consideraba como un ser inferior, sin derecho a opinar ni a decidir.

Lo paradójico es que ella ha sido una de las grandes luchadoras por los derechos de las mujeres. Pero nadie sabía su drama personal. Lo había callado. Por miedo, por vergüenza. Porque, como confesó valientemente, “las mujeres hemos sido educadas para ser buenas, obedientes, sumisas y virtuosas, y eso nos lleva a que tenemos que callar para salvar un matrimonio”.

Finalmente se atrevió a divorciarse. Y logró que la Corte Suprema sentara un precedente histórico en su caso: toda mujer violentada tiene derecho a recibir reparación por el maltrato, independientemente de cuál sea su condición económica.

Pero una parte de este país, lleno de matrimonios que de puertas para afuera son flores y de puertas para adentro temblores, hoy la califica como “otra loca feminista”.

Porque gran parte de este país misógino sigue creyendo que los hombres son superiores. Y que a ellas es mejor quemarlas en la hoguera, sin importar sus razones. Este país de machos, tristemente, es el que les espera a mis hijas. Querido Dios: protégelas.

(... y de fondo, dedicada a todas las mujeres valientes de este país, suena la melodía de 'María se bebe las calles'. Pasión Vega - Album: 'Banderas de nadie', 2003)

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