Trump y el cambio climático: ¡Prepara tu palo!

¡Prepara tu palo...!

Junio 01, 2017 - 11:50 p.m. Por: Ossiel Villada

Seguramente Donald Trump no sabe que existe una ciudad llamada Cali. O tal vez sí. Quizá tenga etiquetada en su mente la palabra ‘Cartel de Cali’. Esa maldita fama, no nos digamos mentiras, sigue latente en la cabeza de muchos gringos.

Pero no tiene idea de lo esencial. No sabe que Cali es un pedazo de cielo sembrado a los pies de una imponente cordillera con azules de todos los colores. Ni sabe que en esas montañas nacen seis riachuelos que bajan alegres buscando a un viejo hermano mayor llamado Cauca.

No imagina que todos los días, a las 4:00 p.m., el viento más delicioso del mundo sopla a través de esos cerros desde el Océano Pacífico y baja a buscar secretos entre las faldas de miles de mujeres que van por ahí como nubes con ojos y nalgas.

Y por supuesto, no sabe que nos gusta la Salsa. ¿Se imaginan si un día dos expresidentes colombianos que son sus amigos íntimos le hablaran de Cali? “¿The Capital Of The Ketchup?... ¿¡¡What the fuck...!!?”.

Quién sabe. Tal vez un día venga. Donald Trump en Cali..., ¿se imaginan? Si ese día feliz ocurriera yo le haría un comité de recepción con una melodía que ya había olvidado y que se me cruzó hace algunas noches.

Es una de esas canciones que nacen bautizadas por la globalización: la escribió una cantautora argentina, la cantaron unos músicos cubanos, la difundieron unos melómanos europeos y 16 años después de su creación la convirtieron en éxito unos bailadores caleños.

Fue el tema salsero que más se bailó en esta ciudad el año pasado y su coro serviría para hacerle una rueda de bienvenida a Mr. Trump: “Prepara tu palo en mano, que ahí vienen los hombres malos…”.

Creo que ninguna otra le viene mejor al hombre que ahora, de un plumazo, ha condenado a este planeta al más sombrío futuro.

Es probable que muchos caleños estén pensando que todo este alboroto por el tal Acuerdo de París no les incumbe. Que falta mucho para que este planeta se acabe por causa de una nube tóxica. Que lo que cuenta es el ahora: la rumba de esta noche, la deuda que se vence mañana, el político ladrón que hay que elegir pasado mañana.

Y están equivocados. ¿Recuerdan las inundaciones de hace apenas 15 días en Juanchito? ¿O la sequía que hace un año y medio casi nos apaga el país? Ambos son efectos directos de los problemas que ya padecemos aquí por el cambio climático.

El calentamiento global, derivado de la emisión indiscriminada de gases de efecto invernadero, es una desgracia tan democrática como los piojos: ataca a todos por igual. No importa si uno vive en el Oeste o en el Distrito de Aguablanca. Da igual si uno se apellida Trump o Charrupí.

Así que aquí deberíamos empezar a preguntarnos cuánta responsabilidad nos cabe en el problema y cómo podemos actuar ante él. Si usted digita en Google “Qué hacer para combatir el calentamiento global”, hallará un mar de respuestas.

Pero más allá de eso, debemos empezar a hacer política. Sí, porque de esto es que se trata la verdadera política. De cómo construir un futuro sostenible para todos. No de los alaridos de Uribe y Santos.

¿Habrá algún candidato valiente capaz de hacer lo correcto ante el cambio climático? ¿O todos andan buscando ya a las grandes mineras y petroleras a ver cuál les aporta más dinero a la campaña? Preguntas como estas deberían definir nuestro voto en el 2018.

Los hombres malos no solo están en la Casa Blanca. También están aquí. Son los que compran conciencias y licencias en el Gobierno para inundar de dragas nuestros ríos. Son los que envenenan el agua con mercurio. Son los que talan el bosque y trafican madera. Son los que pretenden aplastar todo rasgo de nuestra cultura con las ruedas de su modelo extractivo. Son los que aprovechan la miseria de nuestros pueblos abandonados para extender la fiebre de la minería ilegal.

Y tal vez, cada uno de nosotros también lo es un poco. Esta Cali a la que nunca vendrá Trump nos lo muestra día a día. Nuestros siete ríos urbanos agonizan entre basuras. El Cauca está cada vez más asfixiado. Las 198.000 hectáreas del parque natural Los Farallones están amenazadas por la minería y la ocupación ilegal. ¿Es suficiente lo que hacen la Alcaldía y la CVC? Me temo que no. ¿Y lo que hacemos nosotros? Menos aún.

Donald Trump le clavó una puñalada al acuerdo que intenta detener el calentamiento global. El camino fácil es pensar que no pasa nada. El camino correcto es pellizcarse y empezar a actuar responsablemente. Despierta, caleño. Prepara tu palo...

(... Y de fondo suena la melodía de 'Prepara tu palo' - Claudia Salomone y la Orquesta Palo Son, de Justo Rueda. La Habana, Cuba. Año 2.000)

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