Lo que dijo Claudia

Lo que dijo Claudia

Enero 25, 2018 - 11:45 p.m. Por: Ossiel Villada

20.072. Es preciso empezar por la cifra, y remarcarla una y otra vez, para que no se olvide entre todas las estupideces que repite este país amnésico. Ese es el número de mujeres que fueron víctimas de un delito sexual en Colombia el año pasado.

El dato aparece en un informe que fue revelado ayer por el Instituto de Medicina Legal y que no recibió de los medios la misma atención dada a los alaridos de indignación de Álvaro Uribe y sus amigos.

20.072. ¿Le parece poco? Haga este simple ejercicio matemático: a un bus articulado del MÍO (el más grande de todos) le caben 160 pasajeros. Divida la primera cifra entre la segunda y ahí tiene el resultado, en un ejemplo más aterrador.

Es como si usted llenara de mujeres 125 buses articulados del MÍO -incluya hipotéticamente allí a su mamá, su esposa, sus hijas, sus hermanas, a ver si así nos entendemos- y después las llevara a un sitio encerrado en el que hay una jauría de machos en celo dispuestos a todo: a insultarlas, manosearlas, violarlas, degradarlas en todas las formas posibles. Incluso, a asesinarlas.

Pero sigamos utilizando las cifras del informe oficial de Medicina Legal en este ejercicio imaginario, a ver si usted por fin entiende.

En esos buses del MÍO llenos de mujeres que fueron abusadas el año pasado viajan 2.030 niñas con edades entre los cero y los cuatro añitos. Sí, leyó bien, fueron 2.030. Usted, en su larga vida, ¿ha llegado a cargar 2.030 niñas? Pero eso no es todo. Junto a ellas viajan otras 4.298 que tienen entre los 5 y los 9 añitos. Usted, en su amplia experiencia de papá, hermano, amigo, ¿ha llegado a conocer a 4.298 niñas?

Y ahí no termina la cosa. Además de todas ellas, en esos buses imaginarios de la infamia también van 8.549 niñas que están entre los 10 y los 14 años.

¿Se imagina un baile de 8.549 quinceañeras vestidas de rosa y apagando un gigantesco pastel repleto de velitas? Pues un abuso sexual era el ‘regalo’ que este país les tenía guardado a todas esas niñas antes de cumplir 15.

Le propongo ir un poco más allá. Imagine por un momento que usted tiene la oportunidad de poner en fila a todas esas mujeres –repito, 20.072– y pedirle a cada una que levante su dedo acusador para señalar al hombre que la agredió.

Digo, las que por lo menos entienden lo que les pasó, porque como le acabo de explicar, hay 14.877 entre los cero y los 14 años que ni siquiera saben por qué ellas fueron seleccionadas para sufrir la peor pesadilla de sus vidas.

¿Cuántas cree que lo van a hacer, en este país históricamente dominado por machos cabríos? ¿Cuántas están dispuestas a jugarse la piltrafa de vida que les dejaron señalando a señores feudales convencidos de que son herederos legítimos del ‘Derecho de Pernada’? ¿Cuántas se arriesgarán a exponerse en este pobre país de machos donde la Justicia es un chiste flojo y la impunidad una norma tallada en piedra?

¿No lo sabe? Entonces, por último, póngase, aunque sea por un maldito segundo, en los zapatos de su mamá, su hija, su hermana, su esposa, o de cualquiera de esas 20.072 mujeres, y entienda.

Entienda lo que sí dijo Claudia Morales en su valiente denuncia. Que detrás de su drama de violencia y silencio hay una enorme tragedia que este país no quiere ver.

Yo no sé si, como han dicho algunos de forma temeraria e irresponsable, Álvaro Uribe fue el victimario de Claudia Morales. Pero de lo que sí estoy seguro es que no es una víctima, como lo quieren hacer ver ahora sus seguidores.

Las verdaderas víctimas son esas 20.072 mujeres abusadas sexualmente en el 2017, y muchas otras antes, que pasaron a un segundo plano cuando la denuncia de Claudia cayó en la cloaca de las redes sociales y en las manos de la politiquería barata. Es a ellas a las que deberíamos pedir perdón por volver a darles la espalda.

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