La Cali que vibra

La Cali que vibra

Octubre 19, 2017 - 11:45 p.m. Por: Ossiel Villada

Me tienen ‘Jarto’. Sí, con J y no con H. Así como lo decimos en ‘caleñol castizo’: me tienen ‘Jarto’ los congresistas sinvergüenzas y los magistrados corruptos, los exguerrilleros cínicos y los expresidentes cizañosos, los empresarios indolentes y los candidatos oportunistas. Me tienen ‘Jarto’ los que ahora critican la torta de estiércol que se hornea en la política colombiana, pero se pasaron siete años comiendo de ella bien calladitos. Así que hoy no voy a dedicarle ni una sola letra a ellos.

Hoy quiero dedicar este pequeño espacio a lo que tanto necesitamos para que Colombia supere ese estado de feudalismo mental que todavía la define. Hablo de la cultura y especialmente, de sus manifestaciones en el campo del arte.

A los caleños, que tenemos la tendencia a ser desagradecidos, nos encanta criticar esta maravillosa ciudad en la que nacimos. Y por cuenta de esa actitud perversa ha hecho carrera una frase según la cual “en Cali no pasa nada”.

Suelen decirla ciertos personajes que posan de intelectuales y añoran vivir en Bogotá porque se creen dignos de una metrópoli y no de “un pueblo como este”. Y se refieren, en gran medida, a lo que ellos califican como “la pobre vida cultural” de nuestra ciudad.

Yo no sé dónde han estado, pero no ha sido aquí. Porque Cali es, hoy por hoy, una de las ciudades con mayor y mejor actividad cultural de Colombia. Y cito varios ejemplos solamente de 2017 para decirles que están equivocados de principio a fin.

Hace apenas un mes Cali fue la única ciudad de Colombia donde se presentó la mejor pianista de Jazz que existe hoy en el mundo. En el Teatro Municipal, a reventar, había filas enteras de personas que vinieron desde Bogotá solamente para asistir al concierto de la japonesa Hiromi Uheara y el colombiano Edmar castañeda. Ese espectáculo que hoy se pelean todos los festivales de Jazz del planeta, fue posible gracias a Diego Pombo y Beatriz Monsalve, alma y nervio de nuestro querido Ajazzgo.

Semanas antes, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez había concluido con total éxito una nueva edición monumental. Y pocos días después el turno fue para la fiesta del Blues, en el muy buen Festival del Colombo Americano.

Desde hace una semana los alrededores del CAM son un hervidero de gente feliz que colma todos los espacios de la Feria Internacional del Libro. Las charlas de los escritores invitados a presentar sus nuevas obras han estado a reventar. En las carpas de las editoriales invitadas apenas si hay espacio para transitar. Hay libros para todos los gustos y todos los bolsillos. Este sin duda, es un evento espectacular que tiene gran futuro en Cali.

Pero eso no es todo. Cali está inundada de artistas de siete países que participan, desde hace una semana y hasta este domingo, en la Feria Internacional de los Títeres. Ya son 20 ediciones de un evento que organiza contra viento y marea La Casa de los Títeres y que ni siquiera Bogotá tiene. Además, hoy comienza el Festival Internacional de Teatro de Cali, que hasta el próximo 27 presentará más de 40 obras de igual número de compañías, entre ellas siete internacionales.

Como si todo eso fuera poco, del 23 al 28 el IPC realizará la versión número 15 de su Festival Danza con Colombia, en el que participarán siete países. Y dos días después, el 31, más de mil bailarines participarán en la Tercera Bienal Internacional de Danza que organiza Proartes.

¿Lo tienen ‘Jarto’ los políticos y los corruptos? Desintoxíquese. Vaya a Univalle, a la Javeriana, a Bellas Artes, a La Matraca, a la Topa de Carlos Ospina o a la Casa Latina de Gary, o a Delirio. Y prepárese para la Feria 60. Por fortuna, aquí pasan muchas cosas buenas. Esta Cali vive. Esta Cali vibra.

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