Voto en blanco

Voto en blanco

Febrero 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

El voto en blanco es la expresión de inconformidad de la gente que quiere cumplir con su deber ciudadano pero que al parecer no le satisface ninguno de los candidatos. En una elección parlamentaria se requiere ser muy exigente para que a alguien no le guste ninguno, puesto que en las últimas elecciones del 2010 hubo 1.533 candidatos a la Cámara de Representantes en 286 listas y 948 candidatos al senado en 16 listas, y en las presidenciales 6. (En ambas hubo alrededor de 400.000 votos en blanco sobre un total de 11 y 13 millones de votos válidos respectivamente). Así que más que una inconformidad con los candidatos, que los hay de todos los pelambres, lo que existe es una inconformidad con la manera en que opera la política, que ese número apreciable de ciudadanos considera reprobable. Más preocupante, en el caso de la elección parlamentaria, es el número de votos sin marcar o que se declaran nulos por estar mal marcados, (en las últimas elecciones parlamentarias hubo 1.400.00 votos nulos y 473.000 no marcados, un total escandaloso del 13% de la votación total), que pueden ser expresión de ciudadanos que no comprenden la complejidad del tarjetón electoral o se ven obligados a votar, por los beneficios que trae el voto, y que expresan su rechazo a esa obligación ignorándola, lo cual es una reflexión importante para quienes quieren establecer el voto obligatorio.Pero como en Colombia el voto en blanco se considera válido, como una expresión ciudadana de protesta al decir de la mismísima Corte Constitucional, los ciudadanos que votan de esa manera deberían tener conciencia de los efectos que ese voto produce en los resultados generales, que pueden ser precisamente los contrarios a lo que están buscando. Ello porque en las elecciones de órganos representativos, el Congreso, las Asambleas y los Concejos, sólo en el caso de que el voto en blanco tenga una mayoría absoluta, es decir que sume más que todos los demás votos válidos juntos, se puede repetir una elección (con las mismas listas). Y en las elecciones uninominales, Presidente, Gobernadores y Alcaldes, debe obtener la mayoría para poder repetir la elección (con otros nombres). Lo último no ha sucedido sino en un par de pequeños municipios desde que existe la norma. Así que cabe suponer que el voto en blanco no tendrá ese efecto de volver a barajar en una elección grande.Pero si tiene otros efectos en las elecciones a cuerpos colegiados. Como es válido, aumenta el número total de votos y por lo tanto el umbral electoral, que es hoy el 3% de la votación total, haciendo más difícil que los pequeños partidos o los movimientos significativos de ciudadanos pueden superarlo y pierdan toda representación. Como en esos movimientos es donde muchas personas ponen sus esperanzas de renovación de la política, entre más votos en blanco haya más difícil será que ellos lleguen al Congreso. El otro efecto es que el voto en blanco aumenta también la cifra repartidora, mecanismo diseñado para que los grandes partidos, que utilizan el voto preferente, tengan mayor representación que los pequeños y ayuda por tanto confirmar las viejas castas políticas.El tío Baltasar dice que prefiere votar por alguien aunque se equivoque y que los efectos del voto en blanco en Colombia son sólo la confirmación del adagio, tan popular en la lengua inglesa, de que no hay buena obra que quede sin castigo.

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