Sinónimo de lucro

Sinónimo de lucro

Marzo 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Decepcionante, por decir lo menos, el proyecto gubernamental de reforma de la educación superior en Colombia. Por lo que dice y por lo que calla. Lo que dice son dos cosas: que se requiere fortalecer la educación tecnológica y que debe hacerse con dineros particulares. Lo que calla es una concepción que no sea puramente instrumental de la educación superior; es decir, una proveedora de mano de obra para el sector productivo. Los expertos distinguen la educación terciaria, aquella que es posterior a la secundaria y cumple la función de entrenar para un oficio, de enseñar una competencia; de la educación superior, aquella que fundamentada en la investigación, indaga, crea, desarrolla la personalidad y la ciudadanía. Tiene un carácter integral. Es un proceso formativo que se desarrolla alrededor de la universidad y que es posible gracias a la autonomía universitaria frente al poder político, y a la libertad de cátedra. Un espacio independiente, inalienable e insustituible en toda democracia.Como nada de esto aparece en la sustentación del proyecto gubernamental, éste es más una reestructuración de la educación terciaria que de la superior. Para reestructurarla acude a la inversión privada nacional e internacional, en un preocupante reconocimiento de que no hay recursos públicos adicionales para la educación superior en Colombia. Y para hacer atractiva la presencia del capital nacional y extranjero en el sector educativo, remueve la única barrera existente para que la educación terciaria no sea una simple mercancía: el carácter de organización sin ánimo de lucro de los centros privados de educación. El proyecto propone que sociedades anónimas dedicadas a la educación, que internacionalmente las hay de todos los niveles porque en esta era del conocimiento es un gran negocio en todas partes, se creen o vengan a Colombia a ofrecer sus servicios; y que las actuales organizaciones educativas sin ánimo de lucro se asocien con ellas y conviertan en acciones su patrimonio. O sea, la educación privada convertida en sinónimo de lucro. Situación que de hecho ya sucede dado el manejo que se da a algunas fundaciones educativas controladas por sus dueños y peligrosamente asociadas a las de más baja calidad.El efecto de ese proceso en la calidad de la educación terciaria puede ser muy negativo: si resulta muy costoso, un programa de extensión de Harvard o Yale en Colombia, por ejemplo, no hay como pagarlo; y si resulta muy barato puede ser de muy mala calidad. Además, con todos los efectos secundarios del endeudamiento de los estudiantes y sus familias por más que se den atractivos programas de becas o subsidios. En el fondo lo que se está planteando es que si la necesidad sentida de formación profesional en Colombia es del sector productivo y de carácter tecnológico, pues que sea el mercado el que la satisfaga. Neoliberalismo puro. Pero también, y es lo más preocupante, que la educación es fundamental para el desarrollo con equidad, como lo dice el programa presidencial, pero que el Estado no lo considera una prioridad en la asignación de sus recursos. Y si no lo es para satisfacer esa necesidad tecnológica, menos para impulsar el crecimiento de la verdadera educación superior a través de las universidades públicas, que con sus recursos congelados en el tiempo o incrementados por debajo de sus costos, están condenadas a ser un reducido y privilegiado santuario del conocimiento y la investigación. Lo triste es así.

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