Si no es Santos, ¿Quién?

Si no es Santos, ¿Quién?

Septiembre 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

En una entrevista entre Richard Nixon y un grupo de millonarios texanos que se resistían a financiar la campaña de reelección de 1972, por considerar a Nixon demasiado liberal, éste les dijo que esa falta de apoyo equivalía a elegir a George McGovern, el candidato demócrata, poco menos que un socialista. El argumento debió ser usado con frecuencia ante un electorado como el norteamericano, al que no le gustan los riesgos, pues Nixon dobló la votación de McGovern. La anécdota ilustra cómo funciona la política en la realidad. No se trata sólo de elegir a la persona que más conviene, sino también de que no gane el que convenga menos. Si los candidatos a la Presidencia de Colombia fueran Juan Manuel Santos, Francisco Santos y Antonio Navarro, ¿puesto a pensar sobre el conocimiento de los temas, su pasado, la experiencia, la búsqueda de soluciones equilibradas, la capacidad para trabajar en equipo, la gente que los rodea, ¿usted, por quién votaría? No tiene mucho sentido deducir los eventuales resultados de una elección que se sucederá en mayo de 2014, con base en una encuesta de popularidad hecha diez meses antes, en medio de un paro nacional. Quienes opinaron fueron habitantes de las ciudades grandes y medianas donde se hace la encuesta, o sea no fueron las personas protagonistas del paro, sino aquellos que se informaron de él a través de los medios de comunicación que proyectaron la imagen de un país paralizado cuando en realidad se trató de un justificado y extendido movimiento de protesta de pequeños y medianos propietarios rurales con bloqueos transitorios en las carreteras de algunos departamentos: Boyacá, Nariño, Cundinamarca, la zona cafetera. Pero, una vez solucionado y haciendo la salvedad de que la existencia de la crisis agrícola es cierta y se ha venido agravando a través de los años por los altos costos de producción, la revaluación del peso y el contrabando, ni la producción agrícola es la columna de la economía colombiana, ni los campesinos son quienes deciden las elecciones. No obstante, vale la pena recordar que ha sido gobierno Santos el que ha lanzado una audaz iniciativa de restitución de tierras y de reforma agraria integral. Las crisis estallan cuando menos se lo espera y desplazan todos los demás asuntos por importantes que sean. Dan la impresión de que todo queda en vilo, de que todo depende de su solución. Sólo la recuperación de la normalidad pone otra vez las cosas en su correcta perspectiva. El abandono del campo colombiano ha sido secular, la política de subsidiar a los terratenientes para garantizar la autonomía alimentaria produciendo toda clase de ineficiencias, también. La profusión de intermediarios y el contrabando de alimentos e insumos han sido constantes, impulsado este último por los enormes subsidios que Venezuela y Ecuador, con regímenes políticos diferentes al colombiano, les dan a sus sectores agropecuarios. La protesta servirá sin duda para aplacar un poco todos esos males del país rural, pero es difícil creer que algún político, en trance de campaña presidencial, pueda beneficiarse de ellos. La derecha, porque es la principal responsable de su existencia y la izquierda porque sus dirigentes no tienen raigambre campesina. Lo cual deja al centro, representado por Juan Manuel Santos, con el apoyo mayoritario del mundo político a la espera de la decisión final de los electores, urbanos en su mayoría, quienes van a preguntarse en mayo próximo, ¿si no es Juan Manuel Santos, entonces, quién?

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