Señales urgentes

Enero 21, 2012 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

La suerte del Valle de Cauca no está atada a la suerte de la Gobernación del Valle. A diferencia de muchos otros departamentos colombianos, en el Valle del Cauca la distribución del desarrollo regional, el poderío de sus ciudades intermedias, su relativo equilibrio social e integración física, hacen que la economía no dependa en alto grado del sector público. Lo cual no quiere decir que los criterios con los cuales se maneje la Gobernación del Departamento no sean importantes para su desarrollo, y que el establecimiento de un equivocado orden de prioridades en esa dependencia no pueda retrasarlo o comprometerlo. Por eso, en el Valle del Cauca de hoy no parece ser un buen criterio apostarle a la fugacidad del Gobernador, cuyos antecedentes políticos no gustan y ve amenazada su gestión por investigaciones judiciales. Pero sí corresponde al gobernante cuestionado, cuya elección ha sido reconocida por las autoridades electorales, o sea que tiene la legitimidad legal, y que reclama para sí mismo una oportunidad, dar claras señales de confianza a la ciudadanía para construir su legitimidad real. Entre otras cosas, porque en el caso de una vacancia del cargo, habría que hacer una nueva elección, con todo el costo político, administrativo y económico que ello implica, y con un resultado que según la realidad política puede ser muy parecido a lo que se quiere cambiar.El Valle del Cauca está en una encrucijada inocultable. El poder público del Departamento está en manos de un movimiento político cuestionado, que se juega su permanencia, y el Departamento no puede dar más largas a la realización de obras importantes que requieren la intervención transparente del sector público. La exigencia de la ciudadanía debe ser que esas obras se realicen, lo cual es un reclamo válido; no que se hagan nuevas elecciones, que es un albur. De todo cuanto se requiere, lo fundamental como señal de búsqueda de un acuerdo regional que vaya más allá de la politiquería, es el establecimiento de los criterios y procedimientos para la selección de las acciones públicas, sociales y de infraestructura, que van a financiarse con la nueva distribución de los recursos de la Ley de Regalías. Una clara vinculación cívica a ese proceso y una garantía de que no va a estar sujeto a reclamos puramente políticos o circunstanciales, es fundamental para crear sobre el manejo de la Gobernación del Departamento una confianza que hoy no existe en muchos círculos ciudadanos. Y hay gestos que son inaplazables, por ejemplo, la decisión de la Gobernación de adelantar un proceso independiente, transparente, al margen del juego político al menudeo que se practica en el Valle del Cauca, para la selección del Director del Hospital Universitario Evaristo García, en cuyo manejo se debe recuperar la primacía que tuvo en el pasado la Facultad de Salud de la Universidad del Valle. Hacer del Hospital parte del reparto político es la más aberrante manifestación de clientelismo. Sacarlo de ese juego sería una manifestación diáfana de un deseo de acertar en el ejercicio de una gestión. Por sus obras los conoceréis dicen las sagradas escrituras, en una frase que el tío Baltasar gusta de aplicarles a los políticos que prometen mucho y no hacen nada, pero también a los que hacen mucho daño. Y en el fondo, en lo que respecta a la Gobernación del Valle, que es de todos los vallecaucanos, lo que está esperando son unas señales urgentes, que la ciudadanía del Departamento tiene derecho a pedir.

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