Segunda vuelta

Segunda vuelta

Marzo 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

La segunda vuelta en elecciones presidenciales nace de la V República Francesa, instituida en 1958 por el General De Gaulle. En Francia se denomina Ballottage, y se emplea tanto en elecciones presidenciales como en las parlamentarias y cantonales. En Estados Unidos, donde su uso es menos frecuente, se llama runoff election y se utiliza en algunos Estados en elecciones locales. Una variación del sistema es la instant-runoff election, donde el elector puede votar por más de un candidato, sistema utilizado en Australia, India e Irlanda. En América Latina 14 países utilizan el mecanismo en su acepción más general: a la segunda vuelta van los dos candidatos que tengan la mayor cantidad de votos, con algunas variaciones en Argentina y Costa Rica. El mecanismo es variado pero su razón de ser es la misma: tratar de que el ganador tenga una mayor legitimidad, dentro un marco político multipartidista. La razón por la cual la Constitución colombiana de 1991 lo estableció fue porque en su génesis misma estaba el reconocimiento de la existencia de nuevos partidos políticos y la apertura a un sistema de coaliciones que hiciera más representativo al gobierno. Así que el mecanismo no es ni bueno ni malo sino una simple consecuencia de la realidad política colombiana donde hay muchos partidos, organizados o no, aunque el bipartidismo se resista a morir o peor aún, existan síntomas del nacimiento de un sistema unipartidista. Se podría decir que las dos primeras ocasiones en que hubo segunda vuelta en Colombia, fueron un coletazo del bipartidismo. En 1994 la elección de Ernesto Samper en segunda vuelta fue una repetición exacta de la primera. Y en 1998, con la elección de Andrés Pastrana sucedió lo mismo, sólo que en la primera vuelta ganó Horacio Serpa y fue derrotado en la segunda al sumársele a su oponente, sin que hubiera coalición de por medio, los votos de Noemí Sanín. Así que para todos los efectos ambas fueron un enfrentamiento liberal-conservador. Luego ha habido un predominio del centro político: Álvaro Uribe en 2002, ganó con el 53% de los votos, y en 2006, con el 62,3%, ambas en primera vuelta, y en 2010 Juan Manuel Santos ganó en segunda vuelta con 70% después de haber barrido a Antanas Mockus en la primera con 46,7%. Es decir la Ola Verde jamás estuvo cerca del poder, pero ha sido la única elección presidencial donde ha operado el sistema de coaliciones partidistas, que le permitieron a Santos armar su Mesa de Unidad Nacional, que se mantiene en su esencia liberal, lo cual podría producir que no hubiera segunda vuelta este año.Efecto del multipartidismo y de la existencia de la segunda vuelta, entre la primera elección con este sistema y la última ha ido desapareciendo lo que se podría llamar la polarización del electorado y al parecer ese proceso continúa. Y es que polarización es cuando un electorado se parte por la mitad, como en el caso Samper-Pastrana; pero no se puede hablar de polarización, por más combativos que sean los opositores, cuando el Presidente-candidato cuadruplica en intención de voto al segundo, como no se podía hablar de polarización cuando Uribe ganó con el 62% o Santos con el 70%. El tío Baltasar dice que oposición es una cosa y polarización otra, y que hoy en Colombia, anclada como está en el centro político, hay mucho ruido con lo primero y pocas nueces con lo segundo, haya o no segunda vuelta.

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