Recursos propios

Recursos propios

Abril 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

La idea de que las universidades públicas se vinculen más al mundo real, y generen recursos propios no es nueva. Es su función de extensión a través de consultorías, asesorías y transferencia de tecnología. Esas actividades implican un acuerdo con el medio externo a la universidad, lo cual no quiere decir que todas sean rentables. Existen algunas pocas áreas donde el conocimiento que hay en la universidad en investigación aplicada, es atractivo para el sector privado; pero el grueso de la investigación universitaria es en investigación básica, en la cual ningún inversionista está interesado, y existe presencia de la universidad en vastas áreas de las ciencias sociales y de la salud que no le dejan mayores beneficios económicos, como, por ejemplo, programas de educación popular o campañas preventivas en salud. En esos casos la universidad cumple una función social, que es parte integral de su misión como institución pública y al mismo tiempo fortalece su labor académica. Así que es necesario distinguir entre generar recursos propios, que es un problema financiero y relacionarse con el entorno, que es un asunto misional.Las dos cosas, como tantas otras, las confunde el infortunado proyecto de reforma de la educación superior, que es una mina inagotable de encontrones entre criterios académicos y criterios de rentabilidad. Empezando porque si se quiere que la investigación en las universidades públicas sea fuente de recursos a través de alianzas con el sector privado, sólo las universidades públicas más grandes que tienen algunos grupos consolidados de investigación en áreas de interés para los inversionistas, tendrían posibilidad de acceder a esos recursos. Pero el punto central es que la labor investigativa en el mundo entero consiste en indagar libremente, de modo que eventualmente se llegue a un resultado, o a un accidente afortunado. Existe la investigación pura, la investigación aplicada que busca soluciones prácticas, y la innovación, que es la transferencia de los resultados tangibles de la investigación al sector productivo, resultados que pueden tardar o no producirse nunca. Es una labor propia de los centros de investigación. En cambio, la investigación que se hace en las universidades, y que abarca todos los campos del saber, tiene como fin alimentar la docencia, crear a partir de ella una cascada de conocimientos que baja desde los grupos de investigación al pregrado. Es su razón de ser y si ocasionalmente puede beneficiarse de ella el sector productivo, santo y bueno. Pero la prioridad de los profesores universitarios, así sean excelentes investigadores, es enseñar; transferir los resultados de su investigación a sus alumnos. La propuesta de las alianzas público-privadas para financiar proyectos de investigación parte de la base de que existe mucha investigación aplicada en las universidades colombianas, lo cual no es cierto, aunque se ha venido estimulando a través de los acuerdos universidad, Estado, empresa; y lleva a la equivocación de suponer que esa alianza sería una fuente inexplorada de grandes recursos. No es mucho más lo que el proyecto dice en materia de investigación, lo cual confirma que falta en él una concepción de lo que debe ser la universidad pública. Pero esconde en su texto el reproche de que las universidades están de espaldas a la sociedad, entendida como el sector productivo, cuando en realidad ha estado siempre comprometida con ella en su conjunto y donde más se la ha necesitado.

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