Postconflicto

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Los escándalos reales o ficticios que han dado emoción mediática a la...

Postconflicto

Mayo 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Los escándalos reales o ficticios que han dado emoción mediática a la campaña presidencial, no dejan ver el fondo, que son las propuestas de los candidatos que pocos leen pero que están allí a disposición del electorado, para que las conozca y las debata. Es casi un tema académico porque los medios de comunicación apenas si les dedican algo de espacio arrastrados por la novedad de la última encuesta o de la última revelación de un secreto vergonzoso. El programa de gobierno de Juan Manuel Santos, por ejemplo, es un documento serio, construido por la Fundación Buen Gobierno mediante 20 mesas de trabajo con 300 expertos en todos los temas a lo largo y ancho del país, titulado: “Bases para un programa de gobierno: transitando el camino de una Colombia en paz”. Lo interesante del asunto es que plantea las estrategias para después del conflicto armado. Es decir reconoce que la firma de un acuerdo de paz con las Farc, que da por sentado, es sólo un primer paso para un proceso de reconstrucción institucional y física de la Nación, sobre la base de que el costo social y económico del conflicto, por más marginal, reducido y rural que sea, condiciona mucho del desarrollo social.El programa tiene tres ejes y siete estrategias que luego se incorporarían al Plan Nacional de Desarrollo, que obligatoriamente debe presentar cada gobierno. O sea, no es un listado de propuestas sino un ejercicio coherente de planeación indicativa. Sus tres ejes son: la seguridad, el empleo y las oportunidades para la población más vulnerable. Sus 7 estrategias: la justicia, el desarrollo rural, la seguridad ciudadana, la infraestructura, la educación, las políticas comerciales y el empleo. El eje de la seguridad abarca aspectos como seguridad ciudadana, y la mayor focalización territorial del pie de fuerza en los puntos geográficos críticos. En eje de la justicia se plantea garantizar la seguridad jurídica, el acceso efectivo de la ciudadanía al sistema judicial y transformaciones inaplazables que retomen algunas de las buenas iniciativas de la frustrada reforma, como la supresión del Consejo Superior de la Judicatura y de las funciones electorales de las cortes.El eje de los más pobres y vulnerables que es el de la inclusión, es de lejos el más importante porque margina de los beneficios de la prosperidad a muchos ciudadanos. Allí están el desarrollo rural, la reforma a la salud, la erradicación de la pobreza y de la desigualdad, y la vivienda social. El tema del empleo y la educación son asuntos centrales y abarcan aspectos como la formalización laboral, la generación de empleo productivo y la educación de calidad e innovadora. La generación de empleo de calidad se considera una consecuencia de la modernización del sector productivo. Los esfuerzos educativos se concentrarán en el desarrollo integral de la primera infancia y en la excelencia docente.Es un programa ambicioso al que se volcarán los recursos que hoy se gastan en la guerra y que propone un país próspero y en paz. El tío Baltasar, dice que hay allí un espacio para la esperanza, que no nace del odio, ni de la venganza, ni de la tierra arrasada, porque proponer un país para el postconflicto es soñar con el futuro. Y añade que nada duradero se ha construido sobre la fuerza. Cita a Napoleón cuando decía que no se puede construir un trono sobre las bayonetas porque después hay que sentarse en él.

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