Personas y ballenas

Personas y ballenas

Noviembre 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

En la Bahía de Málaga, en la costa pacífica vallecaucana, hay 7.133 habitantes, casi todos en extrema pobreza, y es visitada anualmente por 857 ballenas jorobadas que hacen allí escala migratoria para tener sus crías, como sucede en otros puntos de la costa, Tribugá incluido. Las comunidades viven de lo que pescan, de la explotación maderera y de la agricultura de subsistencia. Para las ballenas el refugio es importante para su supervivencia. Si nada sucediera allí, las ballenas seguirían reproduciéndose y la gente seguiría en la miseria. Si debido a las condiciones excepcionales de la Bahía se estableciera en la zona un puerto comercial sin ninguna regulación ambiental, para barcos de gran calado, la empresa arrasaría con la gente y con las ballenas. Así que bien vale la pena explorar un escenario donde salgan ganando las personas y las ballenas. Y, por supuesto, el país entero, necesitado como estará en el inmediato futuro de un puerto sobre el Pacífico con mejores especificaciones que el de Buenaventura, que tanto ha servido y al que poco se le ha recompensado.La Universidad del Valle acaba de entregar a los medios de comunicación los resultados del estudio que hizo sobre la eventual compatibilidad de un puerto comercial con las ballenas, en el cual se establecen y descartan varios escenarios donde todos pierden, para escoger uno que construido cuidadosamente puede solucionar más o menos satisfactoriamente la eterna controversia entre el desarrollo humano y el medio ambiente. El estudio fue adelantado como actividad conjunta entre el Comité Empresarial del Valle, organismo que no interfirió en la probada independencia científica de la Universidad, la cual reunió un grupo de expertos propios y extranjeros sobre oceanografía, biodiversidad, desarrollo social, desarrollo económico. Sus resultados, basados en datos científicos, son hipótesis académicas para ilustrar el criterio de quienes deciden las políticas, y aparece poco después de que el Ministerio del Medio Ambiente del pasado gobierno, en decisión de última hora, como hubo tantas, declarara el área marítima de la Bahía y algunos de sus islotes, Parque Nacional Natural, exceptuando un área marina al lado de la actual Base Naval del Pacífico, donde podría funcionar un ecopuerto.Así las cosas, con esa puerta que se deja abierta, lo interesante del estudio son las recomendaciones sobre las condiciones en las cuales ese ecopuerto, el primero que habría en Colombia, tendría que cumplir para funcionar respetando el Parque Nacional Natural que lo rodea. Posible es, pero implica un reto institucional enorme; una serie de medidas y controles para evitar que la navegación y el desarrollo portuario afecten el entorno de las ballenas, que en sus largas visitas prefieren el área donde está el principal canal de acceso. El progreso ha causado estragos ambientales en el mundo entero, que es precisamente lo que crea la válida preocupación sobre el cuidado con que debe construirse algún día el puerto de Bahía Málaga y la vigilancia sobre su funcionamiento. El estudio afirma que la figura de Parques Nacionales Naturales es muy restrictiva aun para la supervivencia de quienes allí habitan y para la investigación científica, y recomienda estudiar en ciertas zonas de la Bahía las figuras de Áreas Protegidas, como son los Distritos de Manejo Integrado y los Santuarios de Fauna y Flora. Todo ello dentro del mayor respeto por la naturaleza, sin olvidar que las personas son más importantes que las ballenas.

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