Paraíso perdido

Diciembre 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Tres tomos, 45 ensayos y 51 autores, profesores de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle, cuentan la historia de Cali en el Siglo XX. Es la versión de la academia sobre un siglo en el cual Cali construyó un estilo de ciudad para luego destruirlo. El Paraíso Perdido. La historia de Cali en el Siglo XX es casi la totalidad de su historia. Nace como ciudad, dejando atrás siglos de inercia colonial, con el Canal de Panamá, el Ferrocarril del Pacífico, la electricidad, los grandes edificios públicos y privados. Llega a mediados de siglo con un aire señorial, mediterráneo; una incipiente industrialización que va a formar clases obreras y medias poderosas; un soterrado conflicto social entre las élites paternalistas, conservadoras y clericales, y el pueblo de raigambre liberal, que ocasionalmente explota; y una confianza en sí misma, en el poder del progreso, del comercio, del dinero y de la fe, que va a ser un modelo nacional.Y en la segunda mitad del siglo todo eso se desbarata. El progreso arrasa el casco urbano y lo reemplaza por un crecimiento sin planeación marcado por los intereses privados sobre el valor de la tierra, las invasiones de desposeídos y desplazados, una pobre arquitectura y la vida comunitaria refugiada en conjuntos residenciales y centros comerciales. El modelo económico de sustitución de importaciones para satisfacer el consumo interno se agota, la ciudad explota demográficamente y genera una economía informal, que pasa a ser su rasgo distintivo. La élite tradicional pierde el control de la política y de lo público; y nuevas fuerzas políticas, nacidas del proletariado urbano, y económicas, nacidas del narcotráfico, adquieren protagonismo. Pero ‘Historia de Cali Siglo XX’ no cuenta esos episodios con el rigor académico de los historiadores, no hay unas hipótesis de trabajo, ni un desarrollo conceptual homogéneo, ni un estilo común. Los tres tomos recogen ensayos académicos de profesores independientes unidos por tres temas: el espacio urbano, la política y la cultura. El primero es el más coherente y completo conceptualmente, puesto que la indagación sobre el desarrollo urbano es la manera como se evidencia el nuevo carácter de la ciudad, sus carencias y sus posibilidades como comunidad. En el segundo, donde se trata de ubicar el desarrollo político de Cali en el contexto de la política nacional, con énfasis en la presencia de la mujer, la prensa y los movimientos populares frente a las élites, se echa de menos un análisis de fondo sobre los dos fenómenos que ha caracterizado la política local en los últimos decenios: el populismo, nutrido de las grandes masas urbanas, locales e inmigrantes, sin mayor sentido de pertenencia; y la corrupción política. El tercero es una recopilación de ensayos individuales sobre temas específicos del desarrollo cultural, entendido como el trabajo de la educación, los oficios y las artes, que se pierde un tanto en su dispersión, al no precisar de un modo más restrictivo el concepto de cultura y sus protagonistas. Inexplicable la ausencia de un tomo sobre economía que podría explicar casi todo lo sucedido en otros campos. Un análisis a fondo del desarrollo económico caleño explicaría mucho mejor los hitos del espacio urbano, la política y la cultura. La obra, que es un esfuerzo descomunal y valioso, no tiene sin embargo la pretensión de ser un todo integral, sino más bien de proponer ideas para posteriores estudios y quizás, de ser un elemento inspirador para la gran historia del Siglo XX en Cali, que alguien algún día escribirá.

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