Minoría de edad

Minoría de edad

Abril 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Sucede en el Valle del Cauca que el mecanismo democrático de elección popular de gobernadores, ha dejado de operar cuando de determinar su gobierno se trata. El dominio de las clientelas políticas de todos los partidos, la falta de liderazgo y una falsa renovación generacional, ha llevado ese sistema a su crisis total. La gota que derrama el vaso es el nombramiento como Gobernador encargado de un alto funcionario de la capital, no originario ni domiciliado en el Valle del Cauca, muestra intolerable de desconfianza con la clase política y con la dirigencia regional, confiadas en designar un gobernador de espaldas a los resultados electorales. Son los esguinces legales del Gobierno Nacional, unidos a la virtual desaparición de la ética pública, lo que va volviendo inútiles las elecciones para Gobernador en el Valle del Cauca, demostrado como quedó que se pueden aplazar indefinidamente con cualquier pretexto; que cuando se realizan el resultado indeseable es el mismo; y que las designaciones en contravía de la ley son eficaces porque cuando se decreta su nulidad el periodo de gobierno ha terminado, todo lo cual acaba de suceder.Hay que reconstruir el contenido mismo de la política regional para que la elección popular de gobernadores, que ya nadie respeta, opere. Lo primero que hay que reconocer es que no es posible elegir un gobernador en el Valle del Cauca sin el respaldo de las organizaciones políticas regionales, y como ninguna en particular tiene la fuerza para elegirlo, hay que facilitar la creación de un ambiente que facilite las coaliciones no que las envenene. Lo segundo, que esas poderosas y organizadas fuerzas políticas, tienen que revisar a fondo la manera como escogen sus candidatos, de modo que éstos no sean las primeras víctimas de un enrarecido ambiente político, sino que logren inspirar en el electorado una confianza que vaya más allá de la directa influencia del partido. Lo tercero, que los políticos deben dejar gobernar al Gobernador y no atarle las manos a fuerza de compromisos burocráticos. Y lo último, pero no lo menos importante, que los organismos regionales de control deben ser independientes del Gobierno Departamental. No se escapa a nadie que la decisión de inhabilitar al Gobernador elegido del Valle del Cauca la toma la Contraloría General de la Nación, que asume una competencia preferente, y la Gobernación queda en manos de un funcionario nacional, por considerar que no hay aquí ni controles ni ejecutivo. Es el Valle de Cauca reducido a la antigua categoría de los territorios nacionales, que era una especie de minoría de edad institucional.Lo único que no puede suceder es que las próximas elecciones atípicas, si es que se realizan, sean la repetición de las anteriores, con un par de cambios en el reparto. Más allá del espejismo de un supuesto cambio generacional, que llevó al poder a jóvenes poco preparados en la administración pública y muy expertos en viejas prácticas políticas, hay que buscar entre los partidos candidatos que valgan por ellos mismos, que tengan el respeto de la ciudadanía, experiencia en el manejo de los asuntos del Estado, independencia intelectual y aceptación por los partidos que los eligen. Sólo un candidato que pueda recoger más votos que su partido, puede tener la independencia para gobernar como es debido. El tío Baltasar dice, para refrendar estos argumentos, que para muestra de cómo volver a la mayoría de edad está el botón de la actual Alcaldía de Cali.www.oscarlopezpulecio.com

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