Lesa humanidad

Lesa humanidad

Agosto 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

La Corte Constitucional acaba de declarar ajustado a la Constitución, el Artículo Transitorio 67, que el Congreso había incorporado a ella y que se conoce como Marco Jurídico para la Paz. El artículo dice: “Una ley estatutaria regulará cuáles serán los delitos considerados conexos al delito político para efectos de la posibilidad de participar en política. No podrán ser considerados conexos al delito político los delitos que adquieran la connotación de crímenes de lesa humanidad y genocidio cometidos de manera sistemática, y en consecuencia no podrán participar en política ni ser elegidos quienes hayan sido condenados y seleccionados por estos delitos”. Sólo que en Colombia el Código Penal no contempla la figura de crímenes de lesa humanidad y como nadie puede ser condenado por una conducta que no esté tipificada como delito, nadie en el país está condenado por delitos de lesa humanidad.El sentido del Marco para la Paz es claro: no permitir que quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad puedan participar en política, pero para aplicarlo es necesario definir en la legislación interna ese delito y no solamente, como lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia, aplicar la legislación internacional sobre la materia, porque dicha legislación, consagrada en el Estatuto de Roma, tiene un carácter complementario de la legislación nacional y en Colombia nadie puede ser condenado sino por una ley interna preexistente al delito que se imputa. Pero aún si las normas del Estatuto de Roma se aplicaran, las características que tiene el delito de lesa humanidad son precisas y restrictivas. Según el artículo 5 de dicho estatuto, los crímenes contra la humanidad deben ser actos cometidos como parte de un ataque extenso y sistemático dirigido contra la población civil, lo que no incluye crímenes que no tengan esas características por atroces que sean. De hecho, se ha usado entre nosotros esa expresión de manera genérica puesto que al hablar de crímenes contra la humanidad, es difícil pensar que las atrocidades y barbaries cometidas por grupos ilegales en Colombia no sean exactamente eso. No se piensa mucho en exigencias legales, que en el derecho penal son de fondo, porque constituyen el delito y como consecuencia establecen la pena. A diferencia del vacío que existe en la legislación colombiana sobre delitos de lesa humanidad, el delito de genocidio, con las mismas características del Tratado de Roma, si está consagrado en el artículo 101 del Código Penal que dice: “El que con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial, religioso o político, por razón de su pertenencia al mismo, ocasionare la muerte de sus miembros…”. Es decir, que quien haya sido condenado por ese delito no podrá participar en política. Delito que es algo muy distinto de una asociación para delinquir, aunque sus resultados puntuales sean atroces.La participación en política de los delincuentes políticos, con todo y sus delitos conexos, es una consecuencia lógica e inevitable de un proceso de paz. Las limitaciones establecidas internacionalmente son razonables para evitar la impunidad de graves delitos contra la población civil, generados por los conflictos. Pero esos límites deben hacer parte de la legislación interna para ser efectivos. Como consecuencia, por extraño y absurdo que parezca, mientras el legislador colombiano no lo diga, no existen delitos de lesa humanidad en Colombia.

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