La noticia del siglo

La noticia del siglo

Mayo 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

El proceso de paz en Colombia nace en la penumbra. El gobierno lo incorporó a su agenda, discretamente, con reserva sobre su desarrollo, con el reconocimiento de su enorme dificultad y un abierto escepticismo sobre sus resultados, cuando la opinión pública ni lo buscaba, ni lo demandaba, ni le daba mayor importancia al asunto. Pero la oposición política y los medios de comunicación lo han convertido en todo lo contrario: un tema crítico de la máxima importancia, que debe resolverse pronto, de modo abierto y con un alto contenido de política electoral, como si de él dependiera la reelección presidencial. Así se ha despertado una voracidad insaciable por saber lo que se discute en La Habana. Un asunto sobre el cual el mismo Presidente de la República, al plantear las conversaciones en medio del conflicto, que ha arreciado con pésimos resultados para la guerrilla, ha dicho que si no resulta, nada se ha cedido ni perdido, convertido en la noticia del siglo. Y como la noticia no se produce las especulaciones son interminables. Lo que resulta evidente de ese orden encontrado de cosas, es que los tiempos que los medios y la oposición quieren cuadrar a la fuerza, los del calendario electoral del 2014 y los de las conversaciones de paz, simplemente difieren por un amplio rango. Se ha creado como dogma una idea falsa: que debe haber un acuerdo firmado y público antes del anuncio oficial de la campaña de reelección presidencial el próximo noviembre, porque de lo contrario habría un fracaso político gubernamental que daría al traste con ese proyecto, cuando de hecho son dos asuntos completamente distintos. Claro es que mantener las conversaciones durante el período electoral es algo muy inconveniente para el proceso de paz y para las elecciones, lo cual hace recomendable un receso en La habana mientras se surte el proceso electoral. Pero no es realista esperar que haya un acuerdo en noviembre, cuando las conversaciones no han evacuado el primer punto de su agenda, el tema agrario, y quedan aun tantos temas críticos por discutir, el tráfico de drogas, entre ellos. Además el virtual anuncio de que habrá campaña de reelección presidencial le quita toda presión a la obtención inmediata de resultados dada la alta probabilidad de que el Presidente gane un segundo período. De otro lado, si se están haciendo avances, como parece, sería la pérdida de una gran oportunidad levantarse abruptamente de la mesa por culpa de un calendario electoral, ese si inmodificable y perentorio.Es iluso pensar que las conversaciones avancen de tal manera que quede acordada la participación política de la guerrilla en la elección parlamentaria del 2014, que es por así decirlo el único punto donde las conversaciones de paz y las elecciones se encuentran. Así que más vale pensar con cabeza fría y volver a los orígenes del anuncio presidencial sobre un eventual acuerdo de paz y sus dos condiciones básicas: nada hay acordado mientras todo no esté acordado y las conversaciones no pueden ser ilimitadas en el tiempo. Pero tampoco a las carreras dice el tío Baltasar, quien ve con esperanza el proceso, y quien añade que el gobierno no es tan ingenuo como para caer en la trampa de quienes quieren la gran chiva noticiosa, así sea parcial, o el anuncio de algunos avances para usarlos como artillería electoral. Así que piensa el tío, que para frustración de los medios y de la oposición, la noticia del siglo va a tener que esperar.

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