Encrucijada

Abril 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

El Partido Social de Unidad Nacional, más conocido como Partido de la U, es actualmente la fuerza más importante en el Congreso de la República: tiene 26 senadores y 48 representantes. Le sigue el Partido Conservador con 25 senadores y 36 representantes; luego el Partido Liberal con 18 senadores y 36 representantes, Cambio Radical, con 7 senadores y 16 representantes y el Partido Verde con 3 senadores y 3 representantes. El verdadero partido de unidad nacional son todos ellos juntos, que conforman la coalición de gobierno y la mayoría absoluta del Congreso. El Partido de la U fue creado por Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga para organizar el variopinto abanico de adhesiones a Álvaro Uribe, luego de que fuera elegido Presidente en el 2002. Más que un partido político era una unión de voluntades alrededor de unas políticas que eran dictadas por una sola persona, y tuvo luego un solo propósito: garantizar la reelección indefinida de Álvaro Uribe. Las cosas resultaron de una manera inesperada. La primera reelección funcionó bien, con uno que otro abuso que aún se investiga. La segunda reelección, aprobada por el Congreso, se estrelló contra el celo de la Corte Constitucional, guardiana de la Constitución, a la que se le ocurrió pensar que con esas iniciativas se la estaba desmantelando, lo cual dejó al gobierno en el descampado; más huérfano aún cuando Andrés Felipe Arias, el candidato de sus predilecciones para reemplazar al irremplazable, perdió la consulta conservadora frente a Noemí Sanín, que no era de fiar. Así fue a dar el poder a manos de Juan Manuel Santos, candidato de la U, elegido en segunda vuelta con los votos de todos los partidos que iban a conformar el gobierno de Unidad Nacional, lo cual desdibujó totalmente las fronteras de todos ellos.La elección de Juan Manuel Santos ha puesto en evidencia el origen de la U, nacida del liberalismo, convertida al credo uribista, con un Presidente de la República que se iba a apartar muy pronto de la debida sumisión a su antecesor, distanciamiento en el cual lo han acompañado casi la totalidad de sus parlamentarios. O sea, los miembros del Partido de la U han pasado de ser liberales a ser uribistas y ahora a ser santistas, volviendo a sus orígenes. A ello se suma que la agenda del gobierno, de corte liberal, ha acercado al Presidente al liberalismo.El nombramiento de Horacio Serpa como embajador en Caracas, la cercanía del Presidente a César Gaviria y a su hijo, Presidente del Partido Liberal, la presencia de Rafael Pardo en la cartera de Trabajo, el virtual ungimiento de Germán Vargas como heredero aparente, son todas señales de que el propósito central del Presidente de la República es la reunificación de liberalismo, un contexto en el cual la U y Cambio Radical estarían condenados a desaparecer. Todo aquello deja a la U en una encrucijada, mientras exista. O retoma sus bases uribistas para evitar una debacle electoral. O se hace sentir como el partido mayoritario de la coalición de gobierno, con un apoyo decidido del Presidente y con las consecuencias que ello tiene en su participación en el Poder Ejecutivo. El tío Baltasar dice, que por decir algo tan obvio a Roy Barreras, presidente del Senado y miembro del Partido de la U, le ha caído en mundo encima, como si no hubiera sido su responsabilidad política recordarle al Presidente de la República cuál es la fuerza mayoritaria en el Congreso que hizo posible su elección y sobre todo, las condiciones que deben existir para hacer posible que sea reelegido.

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