En el mundo estamos

Junio 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Los grandes retos de la política pública norteamericana en el Siglo XXI son: el incremento del poder ejecutivo frente al Congreso, las relaciones entre los Estados y el poder central, la seguridad social, las intervenciones militares en el extranjero, los cambios tecnológicos, climáticos y demográficos. Esa es la agenda que según la Escuela de Liderazgo y Política Pública de la Universidad de Virginia, debería resolver en un futuro previsible el Presidente de Estados Unidos, si pudiera hacerlo. Sólo que en el ejercicio del poder ejecutivo planear es un lujo porque la mayor parte del tiempo se le va al gobernante en reaccionar ante temas que no dan espera. Muy agradecido debe quedar si los asuntos urgentes le dan tiempo para resolver alguno de los importantes. De ese análisis, en el que participaron prominentes figuras norteamericanas, se llega a varias conclusiones. En lo referente a la política, de una parte el deslizamiento del poder del Congreso a la Presidencia. El famoso equilibrio de poderes ya no es lo que solía ser y los poderes presidenciales son cada vez mayores. La Presidencia Imperial en todo su esplendor. De otra, las enormes facultades de manejo de recursos y decisiones que tienen los gobernadores de los Estados que conforman la Unión Americana, que hacen que de hecho en su territorio tengan más poder que el mismo presidente. Lo cual quizás explique de paso el desarrollo descentralizado de una nación en cuyos orígenes el gobierno central no fue nunca importante. Y para rematar el congelamiento del Congreso en una lucha bipartidista que convierte sus decisiones en un callejón sin salida. Los procesos de colaboración bipartidista en los grandes temas de la nación, parecen cosa del pasado y condenan al Congreso a la inmovilidad. En lo referente a las relaciones internacionales, los temas preocupantes son el creciente poder del Presidente para enviar tropas al exterior sin permiso del Congreso, cuya última declaración de guerra fue en la II Guerra Mundial, aunque desde entonces ha habido tropas norteamericanas interviniendo en todo el mundo. El Comandante en jefe tiene la sartén por el mango, lo cual margina al Congreso de una decisión que le corresponde pues son todos los ciudadanos de todos los partidos quienes arriesgan sus vidas. En lo referente a la seguridad social, temas como el aumento de población, el envejecimiento de las personas, el costo de los servicios, el déficit que eso ocasiona, la protección universal, son tan centrales que la reforma a la seguridad social impulsada por Barack Obama ha sido una pieza central de su gobierno, bloqueada hasta ahora por el Congreso.¿Y cuáles serían los grandes retos de Colombia? ¿Será conveniente identificarlos, aunque los arrasen las urgencias cotidianas? Guardadas proporciones algunos de esos grandes retos son parecidos: el crecimiento del poder ejecutivo que desequilibra las instituciones, la inoperancia del Congreso enclaustrado en intereses partidistas, la necesidad de reformar los mecanismos de seguridad social que vuelvan sostenible el sistema, el impacto de la urbanización y la demografía, la necesidad del fortalecimiento municipal frente a la agobiante centralización administrativa, las facultades presidenciales para negociar la paz. El tío Baltasar atento alumno de la Universidad de Virginia dice que al menos en lo referente a los problemas, en el mundo estamos.

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