En el lugar equivocado

Agosto 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

El mundo político colombiano está patas arriba si se mira por los posibles candidatos a la Presidencia de la República, de quienes ya se comienza a hablar, porque los políticos colombianos siempre están en campaña, aunque ésta no sea tan larga como la de Estados Unidos. Allá al menos hay cierta lógica en el interminable proceso de selección de candidatos de modo que sobre los temas que se ventilan hay clara diferencia entre el candidato conservador y el progresista. Aquí nadie sabe a qué atenerse. El candidato elegible de la derecha es Angelino Garzón, de origen humilde, antiguo miembro del Partido Comunista y dirigente sindical; un populista cuyas propuestas ‘progresistas’ en diferentes campos son de una irresponsabilidad tal que hace poner los pelos de punta a cualquier conservador que se respete. Es además el Vicepresidente de la República, de un gobierno atacado desde la derecha. Para cualquier observador es una candidatura insostenible no sólo por la evidencia de que es un hombre que no está en condiciones de soportar el trajín de una campaña o del ejercicio del poder, sino por la abierta contradicción entre sus ideas y las del expresidente Uribe, quien en un acto más de inconsecuencia política es quien lo propone.La candidata elegible de la izquierda es Clara López Obregón, de origen burgués, con todos los pergaminos que la acreditan ante el notablato bogotano, famosa ‘sobrina pálida’ de Alfonso López Michelsen, tuvo ella una decorosa gestión como alcaldesa encargada de Bogotá, y su ideario delicadamente socialdemócrata corresponde a su formación académica en el extranjero y no asustaría a nadie. Por tratar de purificar al Polo Democrático de la escoria clientelista y subversiva, se va quedando sola porque con la purificación se van también los votos.El candidato que más votos propios tiene, Sergio Fajardo, no tiene partido. Trata por distintas maneras de formar uno y para ello se reúne Medellín lo más granado de la intelectualidad nacional, que suma menos votos que los allí reunidos. Insiste en el absurdo de una candidatura que no tiene representación parlamentaria en vez de buscar entre tanto partido huérfano una plataforma de lanzamiento nacional. Por el contrario, el partido que más representación parlamentaria tiene, la U, que es además el del Presidente, no tiene un candidato visible aparte del Presidente mismo. Dos políticos audaces y promisorios se disputarán en el futuro ese liderazgo Juan Lozano por la capital y Roy Barreras por la provincia, de lo cual aquí nadie se ha dado cuenta, dada la indiferencia ante su elección como Presidente del Senado. Y el heredero aparente del Presidente, es un antiguo y combativo adversario, de otro partido, Germán Vargas Lleras, una suerte de Príncipe de Gales, forzado a esperar su turno más de lo que la prudencia política aconseja, pues se supone que el Presidente se va a presentar a la reelección como lo autoriza la Constitución y como es evidente en un panorama político con altibajos pero sin contradictor de peso.El tío Baltasar, dice que todos están en el lugar equivocado, que lo único claro es que en medio de la división y la escasez reina Juan Manuel Santos y que la sola descripción del cuadro precedente indica no sólo que la reelección es inevitable, sino que Santos tendrá el tiempo y el manejo necesarios para decidir quién será el Presidente de la República en el 2018, como para que los candidatos mencionados esperen sentados.

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