El tamaño importa

Junio 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Cuando se habla de la Alianza del Pacífico es fácil caer seducido por el tamaño de la propuesta. Los países que la conforman, Chile, Perú, México y Colombia, tienen en conjunto el 35 % de la población de Suramérica, la mitad de sus importaciones y exportaciones, un crecimiento de su producto nacional por encima del continental, una inflación por debajo, poderosos sectores industriales y de servicios, y regímenes políticos estables y democráticos. Es su común denominador. Pero sus diferencias no son pocas en su desarrollo económico, en su distribución del ingreso, en la modernidad de su infraestructura tecnológica y de transporte. Colombia no sale siempre bien librada de esas comparaciones. Para mirar sólo el sector exportador, que es el tema central de la integración económica, las exportaciones colombianas totales en 2012 fueron de 60.666 millones de dólares, de los cuales sólo el 8 % correspondió a los países de la Alianza, mientras las importaciones totales fueron 58.632 millones de dólares de los cuales 14 % correspondió a dichos países. Colombia tuvo una balanza comercial deficitaria con los países de la Alianza de 3.316 millones de dólares.México, con su tamaño descomunal y su posición dominante en muchos mercados, es el responsable directo de ese déficit comercial. Mientras el año pasado Colombia exportó a Chile 2.189 millones de dólares, importó 895; y a Perú exportó 1.582 e importó 877; a México, por el contrario, exportó sólo 835 e importó 6.150. China que es un objetivo de la Alianza Pacífica sólo recibe el 5 % de las exportaciones colombianas y Japón, otro objetivo, el 7,2 %. Cabe anotar que hoy, del total de exportaciones colombianas el 57 % corresponde al sector minero y el 39 % al industrial, siendo Estados Unidos, el principal socio comercial como el receptor del 36,2 % de las exportaciones y el origen del 24 % de las importaciones.Las cifras son interesantes porque revelan lo que sucede cuando una economía se abre al mundo, que en el caso colombiano con todos los TLC que se han firmado y los procesos de desgravación que se han sucedido, es una situación irreversible. De hecho, la mayoría del comercio exterior colombiano ya está desgravado, y la Alianza del Pacífico apunta más bien a una integración económica, a la articulación de políticas y a la cooperación internacional. Sin embargo el comercio intrarregional de los socios, que es sólo el 16% de su comercio internacional total, está en pañales, lo mismo que las relaciones comerciales con las grandes potencias económicas de la cuenca del Pacífico. Se trata por supuesto, de acelerar ese desarrollo, pero en condiciones de equidad, para que todos salgan igualmente beneficiados. Los balances que se han hecho del primer año de vigencia del TLC con Estados Unidos dejan un sabor agridulce. El grueso de las exportaciones colombianas corresponden al sector minero, y el incremento de las importaciones de Estados Unidos puede estar perjudicando sectores como el agropecuario y el industrial. Lo que esas cifras y las de la balanza comercial con México dicen es que el pez grande se come al chico; y que sin un esfuerzo gigantesco en mejoramiento de la infraestructura de transporte, la más desmantelada de la región; de la productividad industrial, estancada; del crecimiento industrial, disminuido en 11,2 % y de la tasa de cambio, apreciada en 4 %, en el último año; y un toque de proteccionismo a los más débiles, no puede haber una sociedad equitativa entre los socios de la Alianza del Pacífico.

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