Del Bajo Palacé a Bomboná

Diciembre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

La Batalla del Bajo Palacé tuvo lugar el 28 de marzo de 1811. La de Bomboná, el 7 de abril de 1822, tres años después de la Batalla de Boyacá. Esos 11 años marcan el principio y el fin de la lucha por la independencia en el territorio de la Nueva Granada. El Bajo Palacé, donde triunfan las fuerzas patriotas enviadas por las Ciudades Confederadas, contra las realistas, es un triunfo que inflama de entusiasmo la primera campaña libertadora; Bomboná es casi una derrota, rescatada por el triunfo de Sucre en Pichincha, que obliga al general español Basilio García a firmar la Capitulación de Pasto, nada menos que con Simón Bolívar. Uno y otro episodio tienen una honda marca vallecaucana, que ha sido desconocida por la historia. Las tropas del Bajo Palacé son vallecaucanas y la masacre de las tropas vallecaucanas dirigidas por el general Pedro León Torres en Bomboná, es espantosa.Alberto Silva Scarpetta ha escrito un libro titulado ‘Bicentenario de la Independencia Vallecaucana’, que narra esos y muchos otros hechos con el propósito de rescatar para la posteridad el aporte del Valle del Cauca a la Independencia de la Nación, en su opinión pérfidamente olvidado. Se trata de un libro de gran formato y gran lujo, ricamente ilustrado, que es en sí mismo un homenaje a los héroes de esa gesta inmensa donde un grupo de neogranadinos desafía al imperio más grande que hubiera existido hasta entonces. La obra tiene el carácter de un testimonio regional sobre el papel que el Valle del Cauca representó en la Independencia, que a Silva Scarpetta le parece de la mayor importancia, protagonismo desplazado por la historia escrita en los centros reales del poder de entonces, Santa Fe, Popayán y Cartagena de Indias, que privilegia a sus propios personajes. Hay dos figuras cimeras en esa historia, que es casi un reclamo, Joaquín de Caycedo y Cuero, Alférez Real, quien renuncia a su título, desconoce la Junta de Regencia, adhiere a la Junta Suprema de Santa Fe, y organiza la campaña contra Miguel Tacón y Rosique, gobernador de Popayán, derrotado en el Bajo Palacé. Es pues el gran líder de la primera Campaña Libertadora. Pero las cosas le salen mal. Es detenido y fusilado en la plaza mayor de Pasto el 26 de enero de 1813, protestando ante el pelotón de fusilamiento su adhesión al Rey, Nuestro Señor. Cabe anotar para la justicia histórica, que la revolución de independencia se hizo contra Napoleón Bonaparte, no contra el Rey de España, y fue el hecho de que su Cristianísima Majestad fuera a dar destronado a Bayona, sin territorio que gobernar, lo que precipitó la autonomía de las colonias de ultramar.La otra figura es José María Cabal, que llega a ser comandante general de las tropas patriotas y como tal gana la Batalla de El Palo, la más grande que se libró en suelo vallecaucano. No le salen bien tampoco las cosas al general Cabal, quien es fusilado en la plaza mayor de Popayán, el 19 de agosto de 1816. Uno y otro, Caycedo y Cabal, grandes señores terratenientes que abandonan la comodidad de sus haciendas, para lanzarse a una guerra que arrasan sus señoríos y sus vidas. Silva Scarpetta, nacido en una hacienda, tiene sobre ese mundo la misma visión romántica que inmortalizara Isaacs, hijo de hacendado, en ‘María’, que poco se ocupa de los conflictos sociales latentes por doquier en una sociedad jerarquizada, clerical y esclavista. Pero harta falta hacía esta versión patriarcal y heroica de la historia comarcana, para dignificar un pasado que ya no se enseña en ninguna parte.

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