Un buen avance

Junio 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Los pasos que están dando la Gobernación del Valle y la Universidad de San Buenaventura en la estructuración del Plan de Ordenamiento Territorial Departamental son un buen avance en dirección a proveer a la región con instrumentos técnicos e información debidamente sustentada para manejar con acierto su desenvolvimiento económico y social integrado ante los retos que se presentan con el auge de la Región Pacífico.El Valle ha sido admirado por mucho tiempo como un ‘departamento de ciudades’, figura que se considera una ventaja operacional territorial, algunas de antigua formación, hasta participes en la gesta libertadora (las conocidas como ‘ciudades confederadas’), y otras que fueron surgiendo como escisiones territoriales y políticas con el devenir del Departamento. Pero es inocultable que el desarrollo de nuestras ciudades, como tales y como municipios, ha tenido altibajos que hoy pueden ponerlas en dificultades para conservar su estatus por los retos de las exigentes y costosas modernidades de las nuevas necesidades que tienen las ciudades, sin que haya a la vista manera de lograrlos diferente a trabajar en conjunto con metas comunes.Ello se debe a que los ‘tsunamis’ poblacionales que ha generado la migración entre ciudades, en algunos casos de otros departamentos, ha desequilibrado la balanza operacional entre ciudades y las gentes se han concentrado en algunas, dejando a otras, desbalanceando los aspectos de modo de vida, como el empresarismo y el empleo diversificados y con valor agregado suficiente como para generar dinámica social.El trabajo del Potd se ha iniciado, así, con el diagnóstico real integral de nuestra situación, que está dando sorpresas, para conjugar todos los factores que inciden en un plan general del Departamento, pues si bien algunas ciudades han adelantado ya su Plan de Ordenamiento Territorial propio, lo han hecho hacia adentro, como es natural, y ya compete ala Gobernación del Valle armonizar tales factores para obtener el máximo beneficio de las capacidades y oportunidades que las ciudades pueden utilizar para el progreso de sus poblaciones, separadas por fronteras, que hoy, ante la dinámica del desarrollo, y las necesidades reales, no pasan de ser rayas dibujadas en un mapa, pues las gentes están unidas por el destino en su interés en un desarrollo vecinal armonizado, que hoy ya se considera imperativo, como espíritu de cuerpo, hasta para la supervivencia regional.El trabajo del Potd se extiende también a la conjugación de los planes del Valle con los de la Nación, en todos los aspectos, que deben ser armonizados con criterios nuestros pues ha ocurrido que la Nación muchas veces se comporta como una extensión histórica del Virreinato de la Nueva Granada, que impone a voluntad, a veces caprichosa, sus conveniencias de oportunidad política.Los mismos resultados de los diagnósticos sectoriales están mostrando que solamente con un plan que rebase falsos patriotismos de patria chica municipal, muy estilados en nuestro medio, más por la recelo-politiquería que por interés poblacional, podremos formar una causa común que, sin violar la independencia de las ciudades, nos permita lograr una mayor eficiencia colectiva en lo departamental.

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