Trump y los tratados comerciales

Trump y los tratados comerciales

Enero 07, 2017 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Durante la campaña electoral de los Estados Unidos, Donald Trump puso sobre el tapete su rechazo a la forma como los tratados de comercio entre los Estados Unidos y muchos países del mundo habían sido mal negociados y desventajosos en extremo, dado que en su criterio estos habían afectado negativamente el nivel de vida del trabajador norteamericano.Propuso una revisión y hasta retiró de los Estados Unidos los tratados que en algún modo afectaran a la baja el nivel de vida o causaran pérdidas de empleos del trabajador norteamericano.Por esta posición Trump fue señalado como retrógrado, proteccionista, y otros epítetos, particularmente por quienes tienen en los tratados una ventaja particular, como un acceso casi libre o muy beneficiado al gran mercado norteamericano, y temen un cerramiento de la economía norteamericana, en perjuicio de sus privilegiados intereses.No en vano Trump señalaba como blancos de su ataque a México, parte del Nafta, a Japón y otros, parte de la Alianza Asia Pacífico, que más se han beneficiado del mercado norteamericano.El discurso de Trump tiene fundamento en un error que los Estados Unidos mismos han cometido: mezclar la economía con la política, más allá de lo que razonablemente se aceptaría en el juego de intereses internacional.Es un hecho que la fortaleza económica de los Estados Unidos, en casa e irrigada, ha salvado al mundo de ser absorbido por intereses enemigos como los de la Unión Soviética y la China comunista.En Europa el Plan Marshall y el flujo de moneda norteamericana (los eurodólares) sirvieron para que la Unión Soviética no se ‘engullera’ a Europa. El presidente Reagan, contestando a quienes repudiaban la invasión de carros japoneses con letreros de “si su carro es japonés, parquéelo en Tokio”, decía que Japón era el portaaviones de guerra más grande de la Marina norteamericana. Y fue en esta figura de defensa que los Estados Unidos compensaron ‘mercado por protección a distancia’, con México como caso sui géneris de vecindad complicada por problemas poblacionales, y de uso de privilegios, pues México como parte del Nafta y de la Asia Pacífico, ha servido de trampolín industrial y mercantil (por eso el muro).Colombia debería ser más observadora y con mayor pragmatismo del desenvolvimiento de las actuaciones de Trump en este sentido pues desde hace más de diez años Colombia ha venido firmando tratados de libre comercio sin verificar su resultado (entre ellos el tratado de libre comercio con los mismos Estados Unidos, que no sabemos con qué ojo va a ser mirado por los funcionarios de Trump, ni tampoco sabemos aquí qué tan bueno o malo ha sido para Colombia).De pronto esta iniciativa de Trump, por locata que le parezca a algunos, sea la oportunidad para revaluar el beneficio mutuo y colateral si son colectivos, de tales tratados, de algunos de los cuales no vemos sino reuniones con emocionadas esperanzas.

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