Trabajo indecente

Diciembre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Los medios noticiosos han estremecido al mundo una vez más con las imágenes de trabajadores y trabajadoras de países subdesarrollados abusados en el desempeño de su labor por esclavistas que los explotan con bajas remuneraciones y condiciones de planta indignas.El más reciente caso, que no es el primero ni será el último, tuvo lugar en Bangladesh en una fábrica que cose vestuario para ser vendido por cadenas comerciales internacionales que reciben altas ganancias en su negocio, episodio en el cual se incendió una fábrica, muriendo más de un centenar de mujeres, algunas incineradas y otras por saltar al vacío escapando de las llamas. Los porteros, que cerraron las puertas cuando el incendio se inició, se ‘exculparon’ diciendo que si no lo hubiesen hecho, las turbas callejeras hubieran saqueado el local aprovechando el desorden del siniestro.No puede haber más diciente cuadro de la explotación de la miseria poblacional de los países subdesarrollados, que tiene lugar a pesar de que la Organización Internacional del Trabajo lucha por el Trabajo Decente así como la Organización Mundial de Comercio lo hace por Comercio Decente, sin mucho éxito como lo demuestra el problema del desempleo en los países desarrollados, como Estados Unidos y la Zona Euro y algunos con similitudes; causado por la competencia desleal y la explotación insensible del trabajador en los subdesarrollados, y algunos desarrollándose, como China, cuyo modelo de explotación obrera con corrupción empresarial-gubernamental hizo crisis en la Asamblea del ‘Partido’.Tampoco hay mejor escenario para tratar el tema que el que vivimos en Colombia con la discusión anual respecto al aumento del salario mínimo, virtual insulto a la inteligencia del país, pues es un sainete en el cual se termina haciendo un aumento porcentual que no tiene ningún efecto significativo en la solución del problema del insuficiente y mal empleo, el subempleo, la marginalidad y la pobreza.La energía y tiempo que se gastan en este ‘barajeo’ de propuestas y contrapropuestas serían mejor utilizados si se invirtieran en un encuentro que tuviera por tema estructurar apropiadamente una ‘política del trabajo’ con revisiones al pasado de nuestro arcaico y absurdo régimen laboral, que todavía cree que el texto de la ley genera empleo, olvidando que es la conjugación empresa-trabajo la que lo genera, con claras políticas de Valor Agregado, el retroalimentador del círculo virtuoso del crecimiento.Al entrar millones de personas a la fuerza laboral mundial, pero no aumentar la capacidad de compra del mercado mundial, se ha presentado un exceso de oferta de mano de obra, que baja a la fuerza los excesos del sindicalismo.Colombia no ha estudiado la gravedad de la amenaza que se cierne sobre su clase trabajadora de continuar el país desdeñando la necesidad de una rectificación en su marco jurídico para la relación empresa-trabajador, que defienda al país del Trabajo Indecente y del Comercio Inmoral. Sólo mediante una simplificación sustancial de esa relación se evitará que productos baratos a costa de trabajadores explotados en países como China e India nos invadan y acaben con las empresas nacionales, que son las grandes generadoras de empleo, como ya se reconoce en Europa y Estados Unidos.Es hora de que empleadores y empleados, con la visión de los trabajadores independientes, verdaderos dolientes del régimen del trabajo, logren, mediante acuerdos razonables, independizarse del Gobierno y de los políticos, que buscan protagonismo. Quizá si el recinto en que se reúnan estuviese adornado por las fotografías de las mujeres de Bangladesh quemándose y saltando al vacío por una miserable paga se inspirarían mejor.

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