Solución o parte

Julio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

A medida que se van agravando en el mundo los conflictos armados, en forma de guerra regular o irregular, continuos o por capítulos (la guerra a retazos la llama el Papa), se pregunta por el papel de la Organización de las Naciones Unidas ONU en la identificación de las causas que los originan, y en su intervención en su posible solución, presuntamente la razón de ser de esta organización, que se ha desempeñado bien en sus acciones humanitarias, culturales y promotoras del desarrollo como la ONUDI, entre otras.La respuesta es que algunos países, entre ellos los Estados Unidos y la Unión Europea han formado bloques que aún teniendo culpas en los orígenes de los conflictos que hoy tienen al mundo en vilo, principalmente por los efectos de los colonialismos europeos (países cristianos sometiendo por la fuerza e invasión militar y cultural y explotación económica de recursos naturales a regiones musulmanas y budistas, así como a tribus primitivas) unido ello a rezagos de la guerra fría y post fría (hoy destapada por el informe “Tony Blair”) y también teniendo plena consciencia de ello, juegan al maniqueísmo moderno echándole la culpa a los demás y formando bloques para “acabar” con los grupos en conflicto con ellos, exigiéndole a la ONU que los “condene”, pero no haciendo que la ONU sirva de mediadora, afectando negativamente su papel “constitucional”.La inoperancia de la ONU como mediadora y buen componedor se vio reflejada durante la guerra fría en la creación del “grupo de países no alineados”, cuando India, Yugoslavia y Egipto, con numeroso seguimiento de naciones aburridas de pelear las guerras de otros, se rebelaron contra las imposiciones de lealtad enemistad de Estados Unidos o la Unión Soviética en una lucha cruenta de capitalismos y comunismos hipócritas con secuelas que hoy duran en algunos países y regiones.También cuando al fin de la guerra fría no aprovechó la oportunidad de que Rusia desmantelara el Pacto de Varsovia para promover también el desmantelamiento de la OTAN, cuya continuidad y desden por el acuerdo de “no proximidad fronteriza” para evitar “puntos de roce” tiene ahora al mundo al filo de una guerra nuclear en Ucrania.Hoy algunos analistas de prestigiosos centros de pensamiento europeos han pedido que se revise el termino “terrorista” pues se ha convertido como en una marquilla con la cual se señala a grupos en conflicto sin entrar a averiguar el origen o el por qué religioso o étnico de él ni quien la inició por fuerza o error (ver casos Iraq-Afganistán, y Ucrania) ni a pensar en la erradicación de la causa. Y el único instrumento que se tiene para ello es la ONU, en la medida que las cinco potencias que lo influyen con un veto convenientista y farisaico en el Consejo de Seguridad no la sigan utilizando para condenar a diestra y siniestra sino para identificar causas y promover soluciones.Las Naciones Unidas se crearon, vale repetir, para evitar lo que está ocurriendo y no para meterse en un conflicto colectivo ya mundial en el cual nadie está libre de pecado. Ojalá esto no las conduzca al entierro histórico de tercera que tuvo la Liga de Naciones, que murió precisamente por disparos y explosiones y amenazas como los que hoy se escuchan y que fueron la cuna de la segunda guerra mundial.

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