Reestructuración de los ministerios

Reestructuración de los ministerios

Agosto 25, 2017 - 11:35 p.m. Por: Ode Farouk Kattan

Mucha razón tienen los gremios del Turismo y Hotelería al plantear tener un ministerio especializado dado que el desarrollo de sus actividades así lo requiere.

Y esta debe ser la oportunidad para plantear una total reestructuración de los ministerios, particularmente en el aspecto de su especialidad, pues la mezcolanza ministerial que se hizo hace algunos años no ha producido los resultados con que se “justificó” hacerlo, quizá con mayor motivación en hacer algo que en hacerlo bien.

El desenvolvimiento de los espacios de manejo de la administración ministerial ya requiere de mayor concentración de la atención a su esencia y la figura de ministerios mixtos la distrae.

Quizá el ejemplo más claro para un país en desarrollo frustrado como es Colombia, es la unión del comercio, la industria y el turismo en un único ministerio, así ella sea adornada por estructuras internas de subadministración para temas que requerían, y más aun hoy, de atención total.

Cuando los gremios de la industria trataron de romper esta figura su esfuerzo fue desdeñado con argumentos que no se fundamentaban en verdaderos análisis de especialidad sino porque quien ocupaba un trono múltiple consideraba la separación un cápitis diminuscio de su poder, en desmedro de las necesidades sectoriales reales del desarrollo.

Todos los diagnósticos del atraso que Colombia presenta en la industria transformadora apuntan a que el sector que más representa el valor agregado del trabajo nacional no tiene una cabeza que, con dedicación exclusiva, analice los problemas que enfrenta el crecimiento industrial en todas sus dimensiones (pues todas importan y se integran en la variada producción) desde micro, pequeña, mediana y grande y promueva sus soluciones en un mundo agresivamente competitivo y cambiante.

Hoy la industria requiere para su manejo administrativo gubernamental, que es el que fija los rumbos del sector, de conocimientos principalmente prácticos para con su administración ser un impulsor y no un estorbo, como es evidente en la reglamentación, que es un imperativo moderno, particularmente en el comercio exterior, pero que no debe sobrepasar los límites de la competitividad, el costo país razonable, aspecto en el cual tenemos marcas negativas (y pérdida de negocios).

El mismo comercio necesita hoy en día un espacio vital y de maniobra que rebasa el que ahora le da el ministerio múltiple. Y esto se repite para varios sectores de la economía.

La apertura al mundo en la que tantas expectativas hemos puesto nos obliga a revisar el Estado, traje que hasta ahora, valga decirlo, se ha confeccionado más al estilo y talla de la burocracia politiquera que a la medida y las necesidades del verdadero desarrollo general y operativo del país.

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