Poder adquisitivo poblacional

Poder adquisitivo poblacional

Marzo 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

El gobierno colombiano parece estar desdeñando la importancia que tiene el poder adquisitivo poblacional en cualquier decisión que tome ante la grave situación fiscal que afronta.El gobierno pretende cubrir con nuevos tributos o con el incremento de los existentes la pérdida del ingreso fiscal petrolero y de otros rubros de la extracción minera, y lo hace con instrumentos muy peligrosos para la estabilidad social del país. Específicamente con el aumento del IVA, sobre artículos de la canasta y común vivencia familiar (impuesto de pronto recaudo como el famoso cuatro por mil), y con la extensión de la obligación tributaria a la ciudadanía de menores ingresos relativos. Así, tras de tener a la población pobre en ingresos por su pésima política económica, le quita un porcentaje al comprar lo que necesita.Se olvidan los alcabaleros del gobierno que las revoluciones, como la francesa y la bolchevique, fueron gestadas por ideólogos pero realmente estallaron cuando los pueblos se rebelaron movidos por su incapacidad de vivir con lo que ganaban, si lo ganaban.El problema fiscal que afronta el gobierno en este momento es por su culpa y de nadie más, pues durante mucho tiempo se le ha estado previniendo que Colombia no es un país petrolero pues sus reservas no son voluminosas y solamente duran para seis años contando las reservas comprobadas y el nivel de explotación de hoy, y que más bien el petróleo que tenemos debía ser dosificado para el uso interno. La ambición rompió el saco, como dice sabia sentencia, y ahora ya el problema no es solamente que en seis años se nos va a acabar el petróleo sino que lo estamos vendiendo a pérdida.Un golpe como el que el gobierno ha recibido con la baja del precio del petróleo y exportaciones afines no se puede resolver con hipócritas recortes presupuestales, pues los recuperará con el alza tributaria, sino con un remezón total del aparato estatal, que el colombiano es uno de los más pesados del mundo sobre la ciudadanía, tanto por su ineficacia como buen gobierno como por el hueco constante de su saqueo institucionalizado.Pero, volviendo al poder adquisitivo poblacional colombiano, no debemos caer en la trampa de los sabios de la Unión Europea que aumentaron el IVA hasta niveles que hicieron que la demanda se resintiera y si bien los indicadores financieros de cada nación mejoraron, sus pueblos respectivos siguen viéndose en trance de rebelión ante un prolongado desempleo y pérdida de fe en los sistemas. Así que quitarle la plata a la gente salva al gobierno, pero no al país.Mucho menos extender la cobertura tributaria a las personas de ingresos que no son superiores a los que requieren para una vida sobriamente digna, con el argumento de encasillar a las personas en el sistema tributario, que por su absurda complejidad es un costo espurio con tramitología adicional que tendrían que sufrir las personas que menos recursos reciben y menos tiempo tienen para atenderla.La comisión de expertos ha hecho un trabajo originalmente pensado como una reforma estructural. Pero lo que se ve que pretende hacer el gobierno es un raponazo fiscal.

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