Los parafiscales

Diciembre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Pésimo manejo le está dando el Gobierno a la solución del problema en que se han convertido los aportes obligatorios tasados sobre las nóminas, llamados parafiscales, un esquema de apoyo social laboral que se diseñó hace 50 años con propósitos definidos y apropiados para su época, que infortunadamente se han venido deformando hasta que hoy se convierten en motivo de discordia, llegándose al punto de pedirse su eliminación.Repasemos los orígenes de los parafiscales. Son unos aportes que recargan la nómina total que se obligó a los empleadores a contribuir para sostener una serie de subesquemas, como son:Un 1%, luego elevado a 2%, para sostener un sistema de guarderías para que las mujeres trabajadoras, cada vez más significativas en el desarrollo industrial, comercial y de servicios del país, tuvieran dónde dejar sus hijos a buen cuidado mientras laboraban y así la maternidad no fuera causa de dejación del empleo u obstáculo para su desempeño.Un 1%, luego elevado a 2%, para sostener un instituto de capacitación laboral (el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena) para, con programas de formación y complementación para el trabajo, cubrir el rezago educativo de las personas que, de una comunidad relativamente subdesarrollada entraban a una fuerza laboral naciente y creciente con retos tecnológicos a superar.Un 4% para sostener un fondo de compensación familiar, consistente en un sobresueldo aportado por los empleadores calculado sobre la nómina total para mejorarle el ingreso a los trabajadores más pobres y con mayor carga familiar relativa, que ganaran menos de dos salarios mínimos y a prorrata del número de hijos menores de cierta edad, figura que equipararon algunos a las Órdenes Mendicantes de la Edad Media, comunidades religiosas que recogían dineros y cosas para darle a los pobres de tal época que estaban condenados a ser pobres de por vida dada la inexistencia de esquemas de desarrollo que los sacaran de allí.Estos subesquemas fueron distorsionados paulatinamente en la medida que fueron desviados de su plan original, principalmente porque el Gobierno no puede ver plata sin que busque la manera de utilizarla para cubrir sus deficiencias fiscales, y operacionales, y los aportes parafiscales eran una entrada fija.Es así como el aporte de las guarderías terminó financiando los programas generales de Bienestar Familiar; al Sena lo metieron en la demagogia promesera de los Consejos Comunitarios, restándole parte de su norte técnico; y a las Cajas de Compensación Familiar, que dieron papaya alejándose de su primera figura de fondo de reparto compensado para meterse en toda clase de actividades agobiantes para pretender resolver problemas de muy diversa índole, le están trasladando más cargas, que motivaron a un dirigente del sistema a pedirle al Gobierno que no los recargara más allá de su límite, al cual estaban llegando. Amén de que dice sentencia sabia que el que se mete a hacer de todo termina no haciendo nada bien o haciéndolo a medias.El tema de los parafiscales no es para meterlo en una reforma tributaria sino para revisarlo con base cero y evaluar su desempeño en relación a la razón de su creación y de ser actualmente, y sobre todo su papel en el futuro. Lo que sirve a su propósito, conservarlo y mejorarlo: lo que no sirve, hacerlo servir o terminarlo. Lo cierto es que son una carga fiscal y vivimos tiempos en que los impuestos (que los parafiscales han llegado a serlo, dado que el Gobierno y su criterio reinan sobre ellos), tienen que ser racionalizados o estorban. El meollo del problema no es si cuestan sino si sirven.En este proceso la comunidad, ganadora o perdedora real con la decisión que se tome, debe participar abiertamente.

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