Los nuevos ministerios

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El fracaso de la fusión de ministerios hecha por el gobierno Uribe...

Los nuevos ministerios

Julio 28, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

El fracaso de la fusión de ministerios hecha por el gobierno Uribe está conduciendo a una reforma ministerial que presuntamente corrija los defectos de tal experimento. Sin embargo, es válido que no sólo se hagan remiendos sino que se configure una total reestructuración ministerial, en un ejercicio tipo ‘base cero’ que mire hacia el futuro. Ministro y ministerio son palabras que se derivan del concepto latino de ‘administrar’ no sólo lo existente sino lo que está por venir y, además, moldearlo en el criterio de administración pasiva y activa. Así, al definir la función del ministerio y el perfil del ministro debe, ante todo, y con las modernas metodología de prospectiva, construir la dependencia y su plan de acción, mirando las metas a lograr.Este estudio necesita basarse en el copioso material de elementos de juicio que se desprenden de las campañas políticas y sus debates, y valga decir que en estas elecciones fueron muchos los alimentadores conceptuales que surgieron, y que invitan a utilizar las palabras adecuadas para nombrar los ministerios, pues a quien no le precisan la tarea, ni la cumple ni se le puede reclamar por ello. Por no aplicar estos conceptos básicos la fusión que se hizo está en entredicho y descrédito, con considerable retraso en el desenvolvimiento nacional. Veamos algunos ejemplos:Colombia necesita un Ministerio de Trabajo, pero no conformado como una oficina de atención de conflictos que se deben precisamente a que tal dependencia no se ha ocupado de perfeccionar los escenarios jurídicos y prácticos para evitar los conflictos. Su responsabilidad debe ser la armonización de empleadores y empleados alrededor del objetivo común: que el empleador tenga quién haga el trabajo que él requiere para producir y vender y que el empleado tenga quién lo emplee para que tenga con qué comprar lo que necesita para realizar su plan de vida.Igualmente necesita un Ministerio de Salud encargado de que cada ciudadano tenga algún tipo de atención, eficiente y digna, dándole un manejo inteligente a la combinación de servicio amparado por un derecho constitucional y de profesión de la cual tienen que vivir los que lo prestan.Nos hace falta un Ministerio de Fomento, que por definición significa hacer crecer. Ahora tenemos un Ministerio de Comercio que se dedica a estructurar tratados de libre comercio para dizque tener con quién comerciar, pero sin hacer lo que se necesita para que tengamos qué comerciar ni las condiciones de producción para hacerlo competitivamente (por esocada tratado provoca protestas).Es bueno que tengamos un ministro de Hacienda y no un ‘almojarife’, término que según el diccionario de la España mora era el funcionario que le conseguía como fuera la plata al califa de Córdoba, y que fue puesto en nuestro léxico por ‘el cofrade’ Alfonso Palacio Rudas, quien fuera titular de esta cartera. Quien ejerza este cargo no debe sólo preocuparse porque el Gobierno tenga ‘hacienda’, término colonial para describir bienes, sino porque la población la tenga, pues de no tenerla, no puede contribuir a la del Gobierno. Así, su labor debe concatenarse con la del ministro de Fomento para que se produzca una cosa que se llama ‘crecimiento’, palabra que se escucha y lee en los discursos oficiales pero que la gente no nota en su economía hogareña o empresarial, con ciertas excepciones que son motivo de intensa controversia en el campo de la equidad. El debate público de esta reestructuración debe eniquecerse por la espontaneidad y el sentido común y no constreñido por la pontificación académica. Allí estriba la futura viabilidad gubernamental.

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