La situación pensional

Octubre 16, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

El sistema pensional de un país civilizado es una de las más importantes bases sociales. Es lo contrario de las sociedades incivilizadas, en las cuales la persona que alcanza la edad de cansancio, por así llamarla, es desechada a la indigencia, al sostenimiento por parte de su familia, si la tiene, o al asistencialismo.Un sistema pensional es una delicada estructura que tiene que funcionar armónicamente y no sufrir distorsiones corruptas, dado que, desde el punto de vista humano, es el ‘modus sobreviviendi’ de las personas que ya no tienen posibilidad de un ingreso laboral, y, por el lado financiero, el custodio de la proporcionalidad, secuencialidad y consecuencialidad de los factores actuariales que en su diseño han intervenido.En efecto, la primera piedra angular del sistema es que tiene que haber un determinado número de personas aportando para sostenerlo. Si los aportantes disminuyen (desempleo, subempleo) y los pensionados aumentan en número por efectos de la pirámide poblacional, el sistema entra en insostenibilidad.Paralelamente, si la economía social ha estado signada por devaluaciones e inflaciones, la proporcionalidad entre los aportes y las mesadas pensionales se desajusta por el efecto del aumento de las últimas en el tiempo actual y futuro contra los aportes que en más bajas proporciones alimentaron en el pasado el sistema, que tiene causa-efecto en lapsos superpuestos de veinte, treinta y cuarenta años, según casos.No menos importante es que los dineros de los fondos no sean sometidos a riesgos de colocación, o sea, pérdida relativa de su monto, por aventuradas inversiones o desvíos de inversión. El dinero de las pensiones tiene que ser blindado contra toda clase de vicisitudes.Y el gran villano es la corrupción: regímenes privilegiados, maturrangas y desproporciones injustificadas, sin que se pronuncien contra ellas los beneficiarios de agrupaciones que manejan un discurso social falso.Lo que el Gobierno debe hacer es liderar una revisión de todo el sistema, empezando por lo que ya le ha tocado hacer que es aportar su deuda tradicional a él, pues no está poniendo plata nueva sino plata vieja, la que dejó de poner durante tantos años, y utilizó para otras cosas. Amén de que el manejo del sistema pensional por parte del Gobierno lo metió en la ‘dadivosa’ politiquería: la plata de las pensiones pagando burocracia.Antigua sentencia enseña que el afán produce ideas estúpidas, como la que flota en el ambiente de que las edades de acceso a la pensión deben ser aumentadas para que así el sistema se alimente y pueda pagar las pensiones a futuro. Imaginémonos la figura de una persona que tendría que trabajar más tiempo en un país donde no hay trabajo, que por ende no tendría con qué pagar sus aportes a la seguridad social, y que tendría que seguir pagando su costo de vida sin ingreso, y con las afugias de su edad. Es una infeliz combinación del limbo y del purgatorio, cosa que no se le ocurrió ni a Dante.El Gobierno tiene que entender que todos los problemas del país, incluyendo el de las pensiones, dependen de la re-estructuración del modelo económico, que es el gran fracaso nacional, así algunos gurués se deshagan en alabanzas, desde posiciones privilegiadas en las que no parecer ver, ni oler, ni probar, el sabor de las angustias poblacionales.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad