La lección del rey Pirro

La lección del rey Pirro

Agosto 05, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Pirro II, rey de Epiro desde 318 a.C. hasta 272 a.C. fue célebre por sus luchas contra los romanos, derrotándolos en las batallas de Heraclea y Asaeli, y ganando gran reputación como maestro en el arte de la guerra. Sin embargo su vehemencia en la guerra lo hizo comprometer cuantiosos recursos y agotó sus reservas, y simplemente fue absorbido por el naciente imperio romano. El diccionario de la lengua consignó su lección con la definición: victoria pírrica: la obtenida con inmensas pérdidas.Los Estados Unidos están sufriendo las consecuencias de no haber aprendido la lección del rey Pirro. Su respuesta militar a la provocación de los ataques del 11 de septiembre de 2001 fue intensa y extensa, pues no solamente atacó con gran fuerza los objetivos que le parecieron importantes en Afganistán y Pakistán y además en Irak, sino que desplegó fuerzas y acometió acciones en zonas aledañas en las cuales creía ver amenazas. Yemen entre ellas. Y ello sin perjuicio de su política de defensa basada en cobertura global. Hoy, diez años después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos se encuentra en una encrucijada fiscal de difícil salida, y ya algunas voces señalan como responsables parciales a los tres millones de millones de dólares en adiciones al presupuesto militar norteamericano, que de por sí es abultado, con destino a sostener la operación en el Medio Oriente.Paralelamente a la operación militar, Estados Unidos estaba enfrascado en la guerra comercial simbolizada por el fenómeno chino, que le restó vigor a la dinámica del ‘american way of life’, del cual se retroalimenta la economía fiscal norteamericana, juntándose así dos desgastes que se convirtieron en inmanejables.Lo triste es que Estados Unidos ya había experimentado una situación similar en 1968, cuando la guerra de Viet- nam (la guerra de los diez mil días) vulneró tanto la economía fiscal del país que la confianza en el dólar cayó y los países europeos comenzaron a cambiar sus ‘eurodólares’ por oro, provocando una crisis de respaldo que culminó con la ruptura del acuerdo de Bretton Woods que había simulado una estabilidad monetaria mundial conservando por convenio la onza de oro a 34 dólares inamovibles y la plata en una proporcionalidad fija, desatando una crisis que le tomó mucho tiempo al mundo reordenar, no sin consecuencias para el mismo Estados Unidos.La crisis de Vietnam cogió al mundo en una situación muy distinta a la que se evidencia hoy, cuando la Unión Europea se debate en dificultades que afectan al euro, y otros países que han sido puntales de apoyo de la economía mundial, como Japón y la misma China, tienen sus propios problemas que atender, y con la cohesión mundial vulnerada por el pésimo tratamiento que los países llamados ricos le dieron a la depresión de hace tres ó cuatro ó cinco ó más años (nadie realmente sabe debido a la hipocresía de las estadísticas), y el mundo ve cómo núcleos poblacionales importantes se rebelan contra una situación de insuficiencia económico social, y piden a gritos democracia con nivel de vida, utopía razonable que no se puede alcanzar sino con una revisión total del ordenamiento del poder, en todas sus formas (militar, financiero, político, etc.) y su puesta al servicio de soluciones sociales y económicas. Las explosiones sociales, nos enseña la historia, pueden ser más estridentes que las de las bombas, y no tienen lugar solamente en países pobres, sino también en países ricos tocados por inesperada pobreza causada por sus equivocaciones.

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