Funcionalidad urbana

Agosto 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

El IV Foro Nacional Urbano que tuvo lugar en Cali dejó muchas enseñanzas y reflexiones para quienes queremos una Cali mejor.La esencia del foro fue el estudio del fenómeno que está agobiando a las ciudades: la acelerada concentración poblacional, ya en niveles del 75% y más, según la ciudad, cosa que tiene efecto dentro de esta y fuera, en su entorno campesino, pues al romperse la proporcionalidad poblacional entre campo y ciudad, esta sobrepasa su capacidad de absorción migratoria y el campo deja de producir los insumos que la gente de la ciudad necesita para subsistir, como los alimentos, y para su trabajo, como son las materias primas de la producción manufacturera. Los ‘tiempos relativos’ entre ciudad y campo no pueden perderse.La acelerada sobresaturación urbana rompe los principios fundamentales del crecimiento ordenado, como son la planificación, la gobernanza y la suficiencia económica, sin los cuales la vida en la ciudad entra en conflicto, y mucho más si el fenómeno se produce coincidentemente entre ciudades vecinas e imbricadas por actividades comunes.Cali siempre ha tenido una planificación equivocada, pues contempla esencialmente la construcción inmobiliaria, y mal, como lo demuestra el caos de su movilidad. Los metros cuadrados de terreno que deberían dejarse para las vías que le permitirían a las personas desarrollar su actividad yendo con facilidad y bajo costo de un sitio a otro, fueron edificados, estrechando las vías y enjaulando a los ciudadanos en su casa, por no poder salir, o en su medio de transporte en un trancón. Ningún plan de desarrollo de la ciudad ha contemplado integralmente el concepto de vida, empezando por el del trabajo, que es el que provee el ingreso para siquiera pensar en vivir en una ciudad, y sustenta la moral ciudadana.La gobernanza ha sido escasa, pues si la hubiera habido no se habrían presentado las falencias que hoy le impiden al jefe del gobierno gobernar, que en el diccionario se define como conducir a la sociedad en un rumbo y aconductarla en su comportamiento citadino. Nuestros gobernantes ya no pueden mirar hacia adelante pues están ‘jalados’ hacia atrás por los problemas, solos, o peor, acumulados, no resueltos o presuntas soluciones mal puestas en práctica (caso MÍO, etc.).El desarrollo económico de la ciudad, que significa el empuje y orientación de las actividades industriales, comerciales, serviciales que les den a los ciudadanos un ingreso para vivir una vida razonablemente suficiente, ni siquiera es comprendido por los gobernantes que se centran en sus ingresos fiscales, sin darse cuenta que ellos tienen su soporte en la capacidad de sus habitantes para contribuirlos, hoy rebasada por impuestos y tarifas y servicios públicos onerosos, y peor, por un ‘costo ciudad’ espurio nacido del desorden, que tiene la ‘virtud’ de estorbar en todo.El funcionario de las Naciones Unidas que tocó esta temática no mencionó la corrupción, pues no era de su resorte, pero es un tema espontáneo en nuestro medio.

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