El tozudo desempleo de Cali

El tozudo desempleo de Cali

Junio 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Los últimos informes del Dane sobre el desempleo en Colombia señalan que en el país este ha bajado, no tanto como para regocijarnos comparativamente con los otros países de América Latina y con las expectativas creadas por la propaganda gubernamental, pero por lo menos un avance respecto a lo anterior. Sin embargo, Cali sigue teniendo un alto índice de desempleo.El desempleo es el peor desastre de una ciudad, dado que todos requieren de un ingreso, así sea magro, para poder sostenerse. No tenerlo causa desesperación y antagonismos sociales, y conduce a comportamientos antisociales y hasta delictivos. Esto está claramente demostrado y es insoslayable.Para ponerlo folklóricamente, Cali tiene un alto índice de desempleo porque hay más gente buscando empleo que empleos buscando gente. Cuando, mediante mecanismos de información especialmente diseñados, y en los cuales se cifran demasiadas expectativas, se ponen en contacto quienes buscan empleo con quienes lo ofrecen, no se producen suficientes compatibilidades como para resultar en relación laboral para bajar el desempleo. Hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda de empleo, con la demanda siendo menor a la oferta, con el desempleo y el subempleo y al alza, fomentando la pobreza, verdadero demonio de una sociedad con aspiraciones.Eso respecto al empleo formal, que además de escaso es mal remunerado. No se sabe cuál es el desempeño de la relación empleadores-empleados en el sector informal, que, también tozudament, se entroniza y no disminuye, y es tratado con un desenfoque garrafal.Esto se explica en que Cali no ha tenido, ni tiene, una política de desarrollo de empresas que generen valor agregado, única fuente de crecimiento de una economía. En recientes informes de El País se ha hecho evidente que Colombia en general ha dejado de ser un empleador industrial. El comercio y los servicios, muchos públicos y burocracia costosa, en conjunto generan un gran movimiento comercial, sin valor agregado, y avasallan cada vez más a la industria. Muchas otras actividades no generan empleo bien remunerado sino excepcionalmente.Esta figura, extrapolada a Cali, es peor. También en un informe de El País, cuando se le preguntó a la gente por qué había descendido de estrato económico, contestó que porque las empresas en donde trabajaban habían cerrado o habían entrado en crisis operativa y habían reducido personal o lo habían recontratado en forma diferente pues habían perdido sostenibilidad comercial. Y todos sabemos que hay muchas razones más para la desindustrialización de Cali, que no se pueden discutir con tapujos sino “a calzón quitao” pues incluyen éxodo de empresas a sitios privilegiados con normatividades de excepción y problemas laborales.El Dane no hace sino proveer cifras con las cuales se pueden hacer análisis tomando en cuenta que hay mediciones absolutas y hay mediciones relativas y las del empleo son relativas a factores diversos y cambiantes, y compete a la dirigencia de la ciudad afrontar con seriedad y racionalidad el análisis y encontrar soluciones prontas y efectivas, y además prácticas, pues la creación de empleo es más negocio que ciencia.

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