El POT en el Valle

El POT en el Valle

Junio 18, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Planeación Departamental se encuentra trabajando en la estructuración de un Plan de Ordenamiento Territorial para el Valle del Cauca, cubriendo una necesidad impostergable, dado que los departamentos tienen que ser parte activa del proceso de prospectiva de su territorio, entendida como la visualización de su futuro crecimiento y desenvolvimiento en prepararse para proveer su manejo y moldeamiento.En Colombia el plan de desarrollo departamental, si bien es parte de la tarea de cada administración, no llega a conformarse como el moldeador del futuro por varias razones. La primera es que se enmarca dentro de la duración de cada administración, sin un eje conductor obligado entre administraciones (de hecho, la misma ley obliga a diseñar el plan de desarrollo dentro de los parámetros de las propuestas de cada candidato a gobernador, que se vuelven de obligatorio cumplimiento cuando ya es elegido, pues se le puede demandar por acción popular por no cumplirlas, salvo algunos aspectos fundamentales de la administración pública. Así, el plan de desarrollo se torna efímero. Y además los presupuestos no dan para acumular recursos para realizar todo lo que suma en los sucesivos planes de desarrollo.Fuera de ello, el plan de desarrollo comúnmente entendido es una colcha de retazos de aspiraciones poblacionales por “sectores” que hoy son innumerables pues nuestra Constitución ha creado una miríada de obligaciones a núcleos de interés, todos necesitados, cada cual pidiendo atención, que cuesta, con prioridad tutelable algunos y siempre más allá de la suficiencia fiscal.Ello dentro del marco limitado del ingreso de una licorera y una lotería, cosa que pone al departamento a depender de transferencias nacionales.Este trabajo se está haciendo, como debe ser, con un estudio del pasado, que muestra la forma errática como la población del Departamento, que no ha sufrido de falta de dinámica, ha ido resolviendo su día a día, moldeando su forma de trabajar y vivir, mostrando logros importantes, pero no suficientes ni acordes con el destino manifiesto que tiene la región.A medida que este trabajo avance mostrará, como ya lo está haciendo, la necesidad de corregir muchas equivocaciones cometidas por costumbrismos atávicos, que hoy nos afectan, como es la destrucción de nuestra reserva forestal e hídrica, cuya manifestación mayor está, y muy visible, en el río que le da su nombre al departamento, el Cauca, que de fuente de vida y de desarrollo tradicional (casi todo nutrido o apoyado por sus aguas otrora navegables) ha devenido en problema ecológico, que ve ofendido su título geográfico a medida que su nombre se ve reemplazado en importancia interesada por el del mar Pacífico, no por lo que éste le significa como potencial de producción autóctona y de trabajo humano a nuestra región, sino porque es la puerta hacia la lejana China y sus adláteres, hoy la niña bonita de las compras internacionales. Se ha cambiado el potencial de nuestra orilla del mar Pacífico, visualizado hace algunos años por el Plan de Desarrollo Integral de la Costa del Pacífico Pladeicop como un proceso de integración productiva de montaña y costa, hoy reemplazado por la fugaz carga que es manejada por las grúas y transportada por vehículos que pasa por Buenaventura como la luz por un cristal, sin romperlo ni mancharlo.Así las cosas, el POT del departamento del Valle del Río Cauca y de nuestra Costa del Pacífico nos va a mostrar nuestra prospectiva depurada de los errores del pasado e iluminada por nuestro potencial del futuro y, sobre todo, precisando el trabajo a hacer para que ese potencial se realice.

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