El otro cambio climático

El otro cambio climático

Febrero 17, 2017 - 06:58 p.m. Por: Ode Farouk Kattan

Bastante preocupada está la humanidad con la amenaza del cambio climático de la naturaleza, con graves consecuencias para su supervivencia, para ver crecer otro cambio igualmente destructor el cual es el de la intensidad de la beligerante naturaleza humana: el clima de guerra.

En efecto, desde hace algunos años vuelven a sentirse vientos de guerra similares a los que se palpaban antes de la Primera (1914) y la Segunda (1939), que se dijo era la continuación de la Primera, y durante la Guerra Fría, en la que los arúspices vieron el origen de la tercera.

Pues bien, a pesar de todos los mecanismos que se crearon para evitar que ello ocurriera, nuevamente se ven intereses en conflicto que, tan mal manejados están como mal manejado ha sido el medio ambiente, que nos ponen al borde de guerras de magnitud que pudieran llegar a la nuclear.

El ejemplo más cercano y visible es el de Ucrania, país del cual poco se escuchaba, hasta que la Unión Europea cometió la torpeza de apoyar una revuelta popular que pedía la integración del país con ella, sin tomar en cuenta que en Ucrania había una población rusa étnica y cultural, que no aceptaba ser absorbida en tal forma y propendía por su unión con la Rusia actual, fenómeno que ocurre en más de una nación absorbida por la UE en las cuales las minorías rusas habían quedado como ciudadanos de segunda.

Era natural la intervención de la Rusia de Putin que se ha propuesto reconstruir la Rusia tradicional y como consecuencia de ello reclamo la península de Crimea, sentimental para ese país pues fue allí donde las tropas del Zar derrotaron al Ejército inglés en trance de tomarla para la Corona, y en donde en la Segunda Guerra Mundial el ejército de Stalin le infligió en Sebastopol al ejército alemán, las bajas que le disminuyeron su ímpetu para conservar el Caucaso.

Infortunadamente para el mundo esa pisada de callos fue creciendo y hoy, exacerbado el escenario por las consabidas sanciones, y la alerta de la Otan, la frontera rusa está en modo de defensa nuclear.

La situación del Oriente Medio no puede estar peor por su parecido con la hidra de mil cabezas porque por cada una que le cortaban una le salía otra. La estupidez de las guerras de Irak y Afganistán incendió una de las áreas más sensibles del mundo.

Y China, habiendo recorrido el camino que la ha llevado a ser una potencia en todos los órdenes, inclusive el nuclear, con sucursal en Corea del Norte, está moviendo barajas en terrenos que Estados Unidos cuida.

Para colmo de males la situación económica del mundo está dando señales de entrar en crisis, con muchos países, algunos clave, ya en ella.

Todos los días se ve en los noticieros a los jerarcas mundiales hablando en ‘cumbres’, dizque resolviendo las cosas, pero haciéndose pistola con los dedos de los pies debajo de las mesas, pues luego de cada uno de estos encuentros hay una hondonada de frustración.

El nuevo Secretario General de las Naciones Unidas, Guterres, tiene una tarea histórica por cumplir utilizando su posición para proteger al mundo del clima bélico que lo sofoca.

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