El DEL

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Abril 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Estas ‘siglas’ significan Desarrollo Económico Local, que fue una respuesta del Pnud (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) hace unos 20 años al diagnóstico de que la macrocefalia gubernamental imperante en muchos países, entre ellos Colombia, había generado también una macrocefalia económico social y por ello las poblaciones fuera de la capital se habían estancado en su desarrollo integral, y eran escenarios de pobreza y fuente de comportamientos conflictivos (cosa que les está ocurriendo a las capitales porque la pobreza se les está yendo para allá).Si bien originalmente a la ‘E’ se le dio solamente el significado ‘económico’, no se tardó mucho en considerarlo insuficiente por la tendencia a ligar la palabra al dinero, y se le adicionó la connotación ‘empresarial’, pues una ciudad no se vuelve rica porque en ella haya mucho dinero (muchas veces imaginario en los presupuestos y especulativo en transacciones), sino porque haya empresarismo en su contexto amplio: empresa, trabajo, valor agregado, ingreso poblacional, que conducen, en circulo virtuoso, al desarrollo por inversiones y reinversiones diversificadas y complementarias, a la construcción de la malla productiva, tan importante como la malla vial.En Cali tuvimos recientemente un ejemplo de este cuadro de equívocos. La señora Secretaria de Hacienda dijo que en el predial estaba la salvación de Cali, significando razonablemente que si las gentes caleñas pagaban tal impuesto, el Municipio tendría los medios financieros para operar. Sin embargo, ubicándonos en el escenario económico social y no solamente en el fiscal, la salvación de Cali está realmente en que las gentes caleñas tengan con qué pagar el impuesto predial.Así las cosas, la lección es que tan importante para la Administración es que Hacienda reciba plata como que los ciudadanos también la reciban a través del fomento de las actividades que pueda desarrollar en pro de ganarse el costo de vida y para mejorarle el nivel, y así contribuir al desarrollo de la ciudad, que no se mide en extensión urbana sino en intensidad industrial, mercantil y profesional.Curiosamente, Hacienda es un complejo y gigante componente de la Administración, pero la dependencia de desarrollo económico, cuando la ha habido, es una reducida oficina que no tiene recursos sino para emitir comunicados y asistir a eventos con discursos.Peor aún, ha habido alcaldes que han dicho que el desarrollo empresarial no es asunto de la Administración Municipal sino del sector privado mismo y que además depende cada vez más de decisiones nacionales. Esta es una verdad a medias, pues el sector privado requiere de un norte administrativo local para desarrollar sus iniciativas, y compete a los alcaldes ser líderes de intervenciones combinadas público-privadas (palabrita compuesta que se ha puesto de moda) ante el Gobierno Nacional para gestionar apoyos mientras se logra el Nirvana de quitarle al Gobierno Nacional tanto poder.Rezan las sustentaciones del impuesto de industria y comercio que tales dineros son para promover la estructura municipal para beneficio del ejercicio de la industria y el comercio. Esto nos indica que el tanto del recaudo de tal impuesto debería ser el presupuesto de una dependencia que promueva el Desarrollo Económico Empresarial de la ciudad, tanto criollo como extranjero pues mal querrá un foráneo venir a donde a los locales les va mal.

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